¿Por qué en los trenes no hay cinturones de seguridad?
El cinturón de seguridad es una de las más eficaces herramientas para salvar vidas en las carreteras españolas. Su instauración supuso un antes y un después en las estadísticas de víctimas mortales y, sin embargo, ningún tren en España está equipado con este dispositivo ¿A qué se debe esta circunstancia? ¿Su uso podría haber amortiguado el daño para las víctimas del trágico accidente de este domingo en Adamuz? La pregunta es este lunes pertinente. El número de víctimas mortales asciende a 39 en el accidente que ha involucrado dos trenes de Alta Velocidad en la línea Málaga-Madrid a la altura de Adamuz. Los heridos se cuentan a partir del cententar y entre ellos hay más de una decena hospitalizados en cuidados intensivos. Aunque accidentes de este tipo son infrecuentes, ponen en la palestra las medidas de seguridad que afectan a las líneas ferroviarias de nuestro país. Según explica Renfe en su página web, las regulaciones internacionales en materia de seguridad ferroviaria desaconsejan la integración de dispositivos de sujeción individual para los pasajeros por múltiples razones. «Puede ser más peligroso llevarlos que no llevarlos», resume la compañía pública, que recuerda que el sistema de frenada en este tipo de vehículos es siempre gradual para evitar que los tripulantes salgan despedidos. No hay tampoco bibliografía que acredite la eficacia de su uso en trenes. Los asientos del tren están anclados al chasis y su diseño evita que el pasajero salga despedido hacia adelante –actuando el asiento de enfrente como 'airbag'–, uno de los principales riesgos que evita su aplicación en carretera. Si bien la razón principal es que en caso de colisión o descarrilamiento, su uso podría resultar contraproducente, más en trenes que se mueven a altas velocidades, ya que la carrocería del vagón está preparada para absorber la fuerza del impacto. «En caso de accidente podrían provocar lesiones importantes», afirma Renfe. En un caso como el del accidente en Adamuz, el cinturón detendría al pasajero con la misma fuerza que produce el choque, en este caso, producido en una zona donde se circula a una velocidad por encima de los 200 kilómetros por hora. Su uso en caso de descarrilamiento, podría impedir que los heridos puedan salir del vagón e incluso quedar atrapados en circunstancias como una fuga de gas dentro del vagón o fuego en el mismo. Otro motivo es evitar en la medida de lo posible tener objetos sueltos en el andén que puedan impactar contra los pasajeros. La hebilla de un cinturón suelto podría convertirse en la punta de un contundente látigo en caso de frenada brusca.