Fracturas óseas en fósiles cambian lo que se sabía sobre el apareamiento de dinosaurios
Fósiles de dinosaurios aportan nuevas pistas sobre rituales de apareamiento extremadamente violentos entre algunas especies prehistóricas. Un estudio publicado en la revista científica iScience señaló que estos encuentros reproductivos provocaron fracturas de huesos y vértebras, según la evidencia hallada en restos fósiles.
La investigación se concentró en el Olorotitan, un dinosaurio herbívoro de pico de pato que alcanzaba cerca de ocho metros de longitud y un peso aproximado de tres toneladas. Al examinar esqueletos de esta especie, paleontólogos identificaron de forma reiterada huesos rotos y vértebras fracturadas en la zona cercana a la cola.
El Olorotitan habitó durante el Cretácico Superior, entre 66 millones y 100 millones de años atrás. Estos grandes herbívoros se caracterizaban por mandíbulas fuertes y dientes adaptados para triturar vegetación. También poseían crestas prominentes en la cabeza, que los especialistas asociaron con funciones de atracción sexual.
En una primera etapa, los científicos consideraron que las lesiones pudieron originarse por peleas entre individuos o por desplazamientos en manadas numerosas. Con el avance del análisis, la evidencia apuntó a un origen distinto, relacionado de manera directa con el comportamiento reproductivo.
En 2019, el paleontólogo Filippo Bertozzo, del Instituto de Ciencias Naturales de Bruselas, examinó restos de esta especie en el Museo Paleontológico de Blagoveshchensk, en Rusia. Durante esa revisión, detectó lesiones poco comunes que coincidían con fracturas observadas en otros hadrosaurios, especialmente en vértebras cercanas a los cuadriles.
El análisis comparativo reforzó una hipótesis que circulaba entre investigadores. Las fracturas se produjeron durante el apareamiento, cuando un individuo montaba a otro y ejercía gran peso y presión sobre el cuerpo del compañero.
La reproducción de los dinosaurios continúa como uno de los grandes enigmas de la paleontología. En el caso de los hadrosaurios, no existen animales actuales con una cola tan grande, larga y musculosa, sostenida de forma horizontal y elevada respecto al suelo.
Estos dinosaurios contaban con una cloaca, una única abertura utilizada para digestión, eliminación de desechos y reproducción, similar a la de reptiles actuales. Para copular, macho y hembra debían alinear con precisión estas aberturas. La rigidez de las colas y el tamaño corporal convertían el proceso en una actividad con alto riesgo de traumatismos severos.
Los estudios indicaron que los huesos lograban regenerarse con el tiempo, por lo general antes de la siguiente temporada reproductiva. Según los especialistas, el Olorotitan tenía una expectativa de vida de entre 10 y 20 años.
Pese a la violencia del acto reproductivo, los investigadores destacaron que el cortejo previo resultaba complejo y elaborado. Evidencias descritas por National Geographic señalaron que estos animales realizaban danzas rituales para atraer pareja. Marcas y arañazos conservados en rocas antiguas sugieren la existencia de arenas de cortejo, donde los dinosaurios raspaban el suelo como parte de exhibiciones rituales.
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