Así el cambio climático amenaza con dejar sin vino al Mediterráneo
El Mar Mediterráneo, cuna milenaria del vino, podría dejar de serlo. Esa es la advertencia que se desprende del análisis de mapas climáticos y vitícolas que circulan entre expertos y medios especializados. Las evidencias apuntan a que las condiciones climáticas que han favorecido la producción vinícola durante siglos están desapareciendo, lo que podría reconfigurar el mapa del vino en Europa.
Desplazamiento de zonas vitivinícolas
Uno de los indicadores más claros de esta transformación es el índice de Huglin, utilizado para determinar la viabilidad climática del cultivo de uva. En varias regiones del Mediterráneo, este índice ya muestra valores incompatibles con una viticultura sostenible, lo que ha llevado a algunos mapas científicos a excluirlas como zonas óptimas de cultivo.
Las zonas históricas del sur de Europa están viendo cómo el calor extremo, las olas de calor prolongadas y la escasez de agua modifican los calendarios agrícolas, adelantan las vendimias y comprometen la calidad de la uva. Como consecuencia, los viñedos se desplazan progresivamente hacia el norte, estableciendo nuevas áreas de cultivo en latitudes antes consideradas marginales.
El Reino Unido, nuevo territorio del vino
Países como Reino Unido, Países Bajos o zonas del norte de Alemania están registrando un aumento significativo en la superficie plantada de vid. Gracias al cambio en las condiciones climáticas, ahora presentan parámetros adecuados para variedades que antes solo prosperaban en el sur.
Impactos agrícolas y culturales
La posible desaparición del vino mediterráneo no se limita a una pérdida agrícola. Esta transformación implica un cambio profundo en el patrimonio cultural, económico y turístico de países como España, Francia o Italia. El vino forma parte de su identidad, de sus tradiciones y de su tejido rural.
Además, el riesgo no es solo simbólico. La economía de muchas regiones depende de la viticultura, por lo que un colapso de la producción implicaría la pérdida de empleos, abandono de explotaciones familiares y ruptura de cadenas de valor locales.
