Jerry Buss, el ejecutivo visionario que compró a los Lakers en 1979 para dar lugar a los Lakers del
Showtime con
Magic Johnson como maestro de ceremonias, quería que la franquicia angelina fuera lo que mantuviera los lazos entre sus seis hijos tras su fallecimiento en 2013. Pero, al final, la cosa acabó como el rosario de la aurora.
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