La llegada de Pellegrino Matarazzo ha supuesto un giro evidente en la Real Sociedad. El equipo venía de una dinámica negativa, con derrotas que habían erosionado la confianza y con una sensación de rigidez táctica que limitaba su rendimiento. En apenas unas semanas, el técnico estadounidense ha conseguido cambiar la cara del conjunto txuri urdin, no tanto desde una revolución estructural -
sigue jugando con una estructura medianamente similar a la anterior-, sino desde la corrección de detalles que hoy convierten a la Real en un equipo moldeable, adaptable y mucho más competitivo en distintos escenarios.
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