Trump envía una “armada naval” al golfo Pérsico y mantiene la presión sobre Irán
El presidente de Estados Unidos ha vuelto a elevar la tensión en Oriente Medio al confirmar que una “armada naval” estadounidense se dirige hacia el golfo Pérsico, una maniobra que Washington presenta como medida de “disuasión”, pero que en Teherán se interpreta como una escalada directa.
Washington habla de una “gran fuerza” de disuasión mientras Irán advierte de represalias y la comunidad internacional teme una escalada en el estrecho de Ormuz
Durante el vuelo de regreso desde el Foro Económico Mundial de Davos, Trump aseguró a los periodistas que varios buques de guerra están “en camino, por si acaso”, aunque insistió en que preferiría evitar un enfrentamiento militar.
La Casa Blanca sostiene que el despliegue responde a la represión de las protestas en Irán y a las amenazas lanzadas por altos mandos de los Guardianes de la Revolución.
Fuentes militares estadounidenses han señalado que el movimiento incluye unidades de apoyo y un portaaviones que ya operaba en aguas del Indo‑Pacífico, aunque no han detallado la composición exacta del grupo de combate. Trump habló de una “gran fuerza”, pero dejó abierta la puerta a un diálogo si Teherán “modifica su comportamiento”.
El anuncio llega después de que el jefe de los Guardianes de la Revolución advirtiera de un “destino doloroso” para Estados Unidos e Israel, afirmando que sus fuerzas mantienen “el dedo en el gatillo”. La retórica ha alimentado el temor a un choque directo en un momento en el que Irán vive una de las mayores oleadas de protestas de los últimos años, reprimidas con dureza por el régimen.
Organizaciones internacionales denuncian que la cifra de muertos en las manifestaciones podría ser muy superior a la reconocida oficialmente por Teherán. Mientras tanto, diplomáticos europeos y árabes observan con inquietud el despliegue estadounidense, temiendo que cualquier incidente en el estrecho de Ormuz pueda desencadenar una crisis regional de gran escala.
