El Open de Australia había avanzado que la jornada del sábado sería accidentada ya que la previsión meteorológica anunciaba uno de los días más calurosos del verano en Melbourne. Se cumplió el pronóstico, las pistas se convirtieron en un horno, hubo polémica porque la organización aplicó el Protocolo de Calor Extremo cuando el bicampeón
Jannik Sinner sufría calambres, iba por debajo en el marcador: empate un set, 1-3 en el tercer parcial.
Seguir leyendo...