Si hay algo especialmente complicado en nuestro día a día es la
convivencia. Compartir espacio con alguien, aunque aporta multitud de cosas positivas, también suele significar armarse de paciencia y ceder en muchos otros aspectos. Y si esa convivencia ya es complicada en pareja o en familia,
más lo es todavía cuando hablamos de una comunidad de vecinos.
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