Alemania dice adiós al gas ruso con un proyecto eólico
Este domingo y lunes se ha celebrado la tercera Cumbre del Mar del Norte, en la que se han reunido jefes de Estado y otros representantes de los países ribereños como Bélgica, Dinamarca, Alemania, Países Bajos o Noruega, pero también Francia, Irlanda, Luxemburgo y Reino Unido. Estos nueve países han firmado la Declaración de Hamburgo. El objetivo de dicho acuerdo es combinar el aseguramiento del suministro energético mediante la construcción de infraestructuras conjuntas en la zona del mar del Norte, especialmente en el ámbito de las energías renovables y de la eólica, así como estrechar los lazos en materia de seguridad.
En base a dicho acuerdo, los países firmantes se comprometen a garantizar inversiones en proyectos de energía eólica con el objetivo de crear un gran parque energético en el mar del Norte. El canciller alemán, Friedrich Merz, aseguró que "un gran tema que nos ocupa desde hace muchos años y que en las últimas semanas ha adquirido una actualidad especial es la seguridad en el mar del Norte".
La intención de los firmantes es conseguir "convertir el mar del Norte en el mayor centro mundial de energía limpia apoyándonos en particular en la generación de energía renovable 'offshore' y en redes interconectadas sólidas". Buscarán alcanzar el objetivo de una capacidad de energía eólica marina de 300 gigavatios (GW) para 2050. Hablan de continuar el esfuerzo para alcanzar la neutralidad climática en 2050 y poder bajar la factura de la electricidad de ciudadanos e industria.
La idea es hacer frente a la crisis energética que atraviesa Europa, aunque no se haya expresado con esas palabras: "Las crecientes tensiones geopolíticas, en particular la persistente guerra de agresión ilegal de Rusia contra Ucrania, ponen en peligro nuestra seguridad energética y subrayan la urgencia de una actuación conjunta". Para ello se comprometen no solo a realizar inversiones de forma orquestrada, sino también y sobre todo llevar a cabo una tarea de seguridad transfronteriza que haga frente a la posible amenaza de sabotaje, ciberataques u otro tipo de atentados a la infraestructura crítica.
Adios al 'Nordstream'
Alemania se despide así de su proyecto conjunto con Rusia de gas natural, el gasoducto "Nordstream", que fue objeto de un atentado y nunca fue reparado debido al comienzo de la invasión de Ucrania y de la inestabilidad política. La ausencia del gas ruso ha provocado una crisis en el país que, hasta ahora, ha sido capeada con importaciones de gas licuado procedentes en buena parte de EE UU. Es por ello que la OTAN juega un papel en el acuerdo y durante las negociaciones han estado presentes representantes de la Alianza Transatlántica en Hamburgo.
"Los costes de la energía siguen siendo elevados y volátiles, lo que supone un reto tanto para los hogares como para la industria y hace necesario trabajar en la reducción de los precios de la energía y en el apoyo a una producción energética sostenible", reza el acuerdo. La simplificación de las concesiones y la minimización de los riesgos de inversiones forman parte asimismo del texto, que anuncia una cooperación similar en el hidrógeno líquido.
En paralelo al acuerdo, Alemania y Dinamarca firmaron asimismo otro documento bilateral. En presencia de Merz y de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, la ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, así como el ministro danés de Energía, Lars Aagaard, firmaron un acuerdo mediante el cual se comprometen a invertir en Bornholm Energy Island, un proyecto energético destinado a producir energía eólica marina en el mar Báltico y a reforzar así "la seguridad energética europea".
Prometen así un "continente más limpio, más seguro y más competitivo", según el Gobierno alemán. Las redes energéticas alemana y danesa serán interconectadas en Bornholm para asegurar el suministro a ambos lados de la frontera y repartir la producción de energía limpia de forma solidaria.
Reiche explicó que "Bornholm Energy Island es un buque insignia de la cooperación europea y un proyecto estratégico para nuestra seguridad común». El proyecto no solo tiene carácter económico, sino que se enmarca en los desafíos de «un mundo de crecientes tensiones geopolíticas», explicó la ministra. «Proyectos transfronterizos como este reducen dependencias críticas, refuerzan nuestra autonomía estratégica y hacen a Europa más resiliente frente a presiones políticas y económicas».
