En la línea del deber
«Cuba siempre ha optado por la paz, pero si alguien osara atacarnos en algún momento se encontrarían con una defensa férrea, en la que las nuevas generaciones formamos parte de una concepción estratégica basada en la guerra de todo el pueblo». Con esa seguridad se expresa la estudiante de 4to. año de Telecomunicaciones y Electrónica en la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), Orelis Sanz Monteavaro, al culminar este fin de semana un ejercicio de preparación para la defensa.
En la Gran Unidad de Tanques de la Gloria Combativa Rescate de Sanguily, Orden Antonio Maceo, Orelis, junto a estudiantes de la Universidad de La Habana y sus compañeros de la Cujae realizaron prácticas de tiro, reforzaron habilidades en el arme y desarme del fusil, en el empleo de minas, y en el ejercicio de otras acciones de combate.
Minutos antes de asegurar a Juventud Rebelde su disposición para defender este suelo, la estudiante cujaeña y los demás jóvenes que participaron en el ejercicio tuvieron la oportunidad de compartir algunas ideas con el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien valoró positivamente la disposición de los universitarios cubanos de prepararse bien para la defensa.
Esa premisa resume el espíritu popular de los cubanos y recoge el sentir de las nuevas generaciones, que, además, subrayaron que estas preparaciones no se limitan a perfeccionar habilidades militares, sino que fortalecen la capacidad de respuesta de la nación en su conjunto, como práctica inseparable de la vida cotidiana y de la conciencia ciudadana.
Uno de los que cree así es Luis Yoel González Méndez, estudiante de 1er. año de Derecho en la Universidad de La Habana. Para él participar en estos ejercicios es una tarea de primer orden, sobre todo si tenemos en cuenta el contexto que vivimos y las crecientes amenazas externas.
Recordó el «ataque a traición» contra Venezuela como un ejemplo de alerta y, refirió, el pueblo cubano estará preparado para lo que venga. «Los jóvenes, fieles a la historia, estaremos en la primera línea de combate», dijo.
Según explica, no será en el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando nos arrebaten la Revolución. ¡Ni ahora ni nunca!, comenta. De ahí que prepararse bien constituya una verdadera prueba de compromiso revolucionario.
La mejor garantía
La voz de los estudiantes no se limitó solo a describir la experiencia práctica de la jornada; también reflejó una comprensión clara de los retos que enfrenta la nación. Para Yeny Laura Modoy Ruiz, estudiante de 2do. año de Ingeniería Química en la Cujae, la juventud cubana asume con responsabilidad el presente y sabe que cada preparativo es una inversión en el futuro del país. «Nunca será demasiado lo que podamos hacer por la defensa, pues, además, las circunstancias actuales exigen de nosotros un compromiso real, activo y constante», afirmó.
Con ella coincidió en criterios Luis Ángel Rivera Castellano, estudiante de 3er. año de Turismo en la Universidad de La Habana, quien señaló la participación en estas jornadas como un deber histórico de cada cubano.
La preparación, comentó, no es solo una necesidad intrínseca del país, con un enemigo declarado a solo 90 millas, sino un llamado al compromiso y a hacer por Cuba. «La defensa no se improvisa», subraya, por lo que a cada ejercicio y práctica debemos prestarle la máxima atención.
Como más que un simple entrenamiento ve también los días de la defensa la joven Mariana García Rodrgíguez, quien cursa 3er. año de Telecomunicaciones y Electrónica en la Cujae. Las prácticas de tiro, por ejemplo, fue el ejercicio que más le llamó la atención.
«Yo pocas veces había disparado un arma», asegura. De ahí la importancia de ejercitarse e, incluso, de aprender nuevos elementos dentro de un hipotético combate. La reflexión se extendió hacia el plano de la memoria y la identidad nacional, y explicó que las tradiciones de nuestro pueblo han sido siempre de lucha.
«La defensa nacional no debe entenderse únicamente como técnicas militares, sino como un acto de continuidad histórica y de respeto hacia quienes nos antecedieron», añadió la joven. Ella comprende que cada práctica es también una forma de preservar la memoria y garantizar que las generaciones futuras conozcan el valor de lo que hoy se defiende.
«Nunca había tenido la oportunidad de participar en actividades de este tipo, por eso, cada ejercicio me permitió comprender la importancia de organizarnos, trabajar y reaccionar con disciplina», dice Zusset Román Hernández, que estudia Comunicaciones y Electrónica en la Cujae.
Más allá del cansancio físico que pueda sobrevenir en estos ejercicios, lo que queda es la certeza de que cada entrenamiento fortalece la capacidad de respuesta y la confianza colectiva ante una agresión armada, refiere Axell de la Cruz Rodríguez. Como estudiante de Ingeniería Industrial, asegura, ve también la posibilidad de cómo serle útil a la defensa del país desde su carrera, que es igualmente una trinchera de combate.
Como mismo precisa Orelis, se trata de saber estar donde más lo necesita y demanda Cuba hoy. Estas jornadas, dice, «no son solo parte de un ejercicio, sino de un deber con la Patria», subrayando que aprender a defenderla les hace más conscientes de la responsabilidad que tienen como jóvenes.
Su opinión sintetiza el sentir colectivo de quienes, sin abandonar sus prioridades docentes, se ejercitan para responder con certezas ante las amenazas. Evitar un escenario bélico es la mejor de las estrategias, la victoria incuestionable, pero ello solo es posible con una preparación sólida, agrega.
Esa prioridad continuará desarrollándose en las próximas semanas, según destacó a JR la presidenta nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Litza Elena González Desdín. «Los universitarios del resto del país, también tendrán la oportunidad de participar desde las unidades militares de sus territorios en estos ejercicios que se desarrollan todos los fines de semana».
