La medida francesa que prohíbe la entrada de niños en el vagón del tren: "Soy madre de tres hijos y estoy de acuerdo"
La puesta en marcha de idear un "vagón sin niños" en los trenes de alta velocidad franceses, a modo de "clase premium", ha abierto un intenso debate social y político en el país vecino. La iniciativa, impulsada por la compañía estatal SNCF bajo la denominación Optimum Plus, e implementada a partir del 8 de enero, prohíbe el acceso a menores de 12 años en determinados espacios del TGV con el objetivo de ofrecer un entorno de mayor tranquilidad y confort a los pasajeros que desean trabajar o descansar durante el trayecto. El servicio se ha estrenado en la línea París-Lyon y se presenta como una opción exclusiva, y especializada, dentro de la oferta ferroviaria.
Sin embargo, la medida no ha tardado en provocar una fuerte reacción por parte de familias y asociaciones, que perciben un carácter discriminatorio y contrario al espíritu de convivencia que debe regir en un servicio como este. De esta manera, las críticas apuntan a que excluir a los niños de espacios comunes refuerza una visión individualista de la sociedad y normaliza la segregación por edad, especialmente preocupante en un contexto de descenso de la natalidad a nivel nacional, según detalla la federación nacional de las familias en Francia. Para muchos, el mensaje implícito es que la presencia infantil resulta molesta y debe ser apartada, excluida.
La "clase premium" que prohibe el paso a los niños
En este contexto, la polémica ha alcanzado rápidamente el ámbito político. Por su parte, la ministra delegada de Infancia, Juventud y Familias, Sarah El Haïry, ha calificado la iniciativa como el cruce de una "línea roja" y ha exigido explicaciones a la dirección de la SNCF. Desde las asociaciones familiares se recuerda además que, al tratarse de una empresa pública, la compañía está sujeta a los principios de "no discriminación" recogidos en la legislación francesa, concretamente en el Código Penal francés, lo que podría abrir un debate legítimo aún más amplio y con más consecuencias.
Ante la presión social, la SNCF ha tratado de rebajar la tensión subrayando que los vagones sin niños representan solo una pequeña parte del total de asientos y que los menores siguen siendo bienvenidos en el resto del tren. No obstante, el episodio ha reavivado una discusión más profunda sobre los límites entre el confort individual y la convivencia colectiva, y sobre hasta qué punto las políticas "sin niños" están redefiniendo el uso de los espacios públicos en Francia y en otros países europeos, donde se han promovido medidas similares. Es así como han surgido dos bandos claramente diferenciados: los que defienden esta medida y aquellos que se muestran ofendidos con la misma.
Una madre de tres hijos defiende la medida de SNCF
El periódico regional Ouest France recogió el testimonio de Corinne Enault, que se declaró a favor de la misma con motivo de ser una cliente habitual de la compañía y comprender las causas que la motivan. "Soy viajera habitual de los trenes de la SNCF y madre de tres hijos adultos", comienza explicando en su carta al diario. Su condición es singular ya que, a diferencia de la federación nacional de las familias, explica que el factor discriminatorio no es tan grave como acusan y que, además, ofrece un servicio que podría ser agradecido por muchos clientes.
"Quiero expresar mi apoyo a la iniciativa de reservar vagones para viajeros sin niños, porque el tren es un espacio compartido, y cada persona debería poder encontrar un entorno adaptado a sus necesidades en cualquier momento: trabajar, descansar, leer o simplemente disfrutar de la tranquilidad", sentencia. Además explica que, como madre viajera, el disfrute de travesías en familia es proporcional al hastío de terceros, que no pueden disfrutar del silencio. "Ofrecer la opción de elegir un coche sin niños no implica exclusión, sino que todos puedan viajar en las mejores condiciones posibles", agrega.
Sigue el ejemplo de otros países europeos
"En varios países europeos, como Suecia, los vagones "silenciosos" existen desde hace mucho tiempo. Lo he vivido en primera persona: a quienes hablan demasiado alto se les recuerda que guarden silencio, y es muy de agradecer", confirma. De esta forma, detalla que el principal objetivo no es la exclusión de los más jóvenes sino el respeto por quienes han pagado el billete. "En lugar de criticar, aplaudamos esta iniciativa, que demuestra que el tren sigue siendo un medio de transporte moderno, adaptado a las diversas necesidades de sus usuarios", concluye.
