Profesionalización de operadores: el reto silencioso del transporte de carga
La escasez de operadores de transporte de carga en México suele explicarse por la falta de interés en la profesión; sin embargo, el problema es más profundo y tiene implicaciones económicas y regulatorias de largo alcance.
Cifras preliminares del INEGI indican que al cierre del 2025 había 12 millones 349 mil 545 vehículos de carga registrados en el país, contra solo 1.28 millones de conductores de camiones, camionetas y automóviles de carga, según estadísticas de Data México de la Secretaría de Economía.
El verdadero desafío está en la ausencia de esquemas de capacitación integral, certificados y alineados con la creciente complejidad tecnológica de los vehículos pesados, una brecha que impacta directamente en la seguridad vial, los costos operativos y la competitividad logística del país.
La evolución tecnológica de los camiones —que hoy integran sistemas avanzados de asistencia a la conducción, telemetría, controles electrónicos y motores cada vez más eficientes— exige operadores con un nivel de formación que va mucho más allá de la conducción básica. Esta brecha es evidente en un mercado donde la mayoría de los conductores se ha formado de manera empírica, lo que limita la adopción eficiente de nuevas tecnologías y eleva los riesgos en carretera.
En este contexto hace dos años surgió el Centro de Manejo Integral (CEDEMI), un centro de capacitación respaldado por Daimler Truck México y la Asociación de Distribuidores Daimler Vehículos Comerciales (ADAVEC), que plantea un modelo de formación alineado directamente con los estándares del fabricante.
De acuerdo con Fernando Lascuráin, director general de ADAVEC, se trata de la única escuela de manejo de tractocamiones en el país avalada por un fabricante y su red comercial, lo que permite actualizar de manera inmediata planes de estudio, manuales y simuladores conforme evolucionan los vehículos.
Resultados que confirman la demanda
La formación impartida en el CEDEMI consta de un programa de 180 horas que va más allá de aprender a conducir una unidad. Incluye contenidos de normatividad, seguridad vial, manejo preventivo y uso de simuladores de alta tecnología, con el objetivo de formar operadores capaces de responder tanto a la complejidad de los vehículos actuales como a las exigencias del entorno logístico y regulatorio.
Desde su apertura ha capacitado a 120 personas. Aunque la demanda inicial fue menor a la esperada, el balance es positivo. “Todos los egresados han logrado colocarse en un empleo formal en un plazo máximo de 15 días, lo que confirma que el mercado sí requiere operadores preparados. Sin embargo, también evidencia la necesidad de comunicar mejor las oportunidades que ofrece el sector”, explicó Lascuráin.
Además, el centro da seguimiento a los egresados durante uno o dos años para acompañar su desarrollo profesional y atender posibles fallas o abandonos.
En materia de inclusión, el avance es más lento. Hasta ahora, solo ocho mujeres han sido capacitadas en el CEDEMI. “Las operadoras son el futuro del transporte en México, pero no es fácil encontrarlas ni formarlas”, reconoció el directivo, al subrayar la necesidad de generar condiciones que hagan más atractivo el sector para ellas.
Lascuráin también señaló que la formación empírica sigue siendo una constante entre los operadores en México, lo que incrementa los riesgos en carretera y dificulta la correcta adopción de nuevas tecnologías. Para atender esta problemática, la asociación impulsa el programa Train the Trainers, enfocado en actualizar a los capacitadores de las empresas en manuales, tecnologías y normatividad vigente.
Entre los principales retos de la profesionalización destaca la proliferación de cursos de corta duración que, con apenas 30 o 40 horas de entrenamiento, prometen declarar a un operador “apto” para conducir unidades de gran tonelaje. Estos programas suelen carecer de formación en normatividad, manejo preventivo, seguridad industrial y uso adecuado de tecnologías de asistencia, elementos hoy indispensables para una operación segura.
El costo de no capacitar
Invertir en capacitación no es un gasto menor, pero el costo de no hacerlo es considerablemente más alto. Un operador mal preparado incrementa el riesgo de accidentes, eleva las primas de seguro y puede invalidar coberturas ante siniestros graves. Además, el desconocimiento técnico reduce la vida útil de los vehículos, afecta el consumo de combustible y eleva los costos de mantenimiento en unidades cuyo valor supera varios millones de pesos.
A ello se suma la responsabilidad social. Un camión mal operado no solo pone en riesgo la carga y al conductor, sino también a las comunidades que conviven diariamente con el transporte pesado en carreteras y zonas urbanas. En este sentido, la profesionalización de los operadores no es solo un tema operativo, sino un factor clave para la seguridad.
A esto, también se suma la debilidad en la supervisión y homologación de los centros de capacitación. No todas las escuelas cuentan con instructores certificados, ni con programas registrados ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) o la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), lo que limita el valor curricular de la capacitación y genera disparidad en los niveles de preparación. Por ello ADAVEC promueve centros de capacitación registrados ante las autoridades.
Por último, Lascuráin destacó que, si bien la apertura de nuevos centros implica inversiones significativas y procesos administrativos prolongados, la asociación considera que este camino es indispensable para atender el déficit de operadores, atraer a jóvenes y mujeres al sector y dignificar la profesión, ya que, sin operadores capacitados, no habrá seguridad, eficiencia ni futuro para el transporte de carga en México.
