¡¡¡Fiesta total en el Spotify Camp Nou!!!
Remontada europea histórica que sitúa al Barça en el ‘top 8’ con el Madrid perdiendo en Portugal y Rashford marcando por fin de falta
La magia europea del Camp Nou de toda la vida volvió al Spotify, para ayudar al Barcelona a hacer los deberes ante un Copenhague que, como tantos otros equipos esta temporada, se avanzó en el marcador y obligó a remar contra corriente. Una remontada de las de antes, con final apoteósico. Lewandowsli, Lamine Yamal, Raphinha, de penalti, y Rashford… ¡¡¡de falta!!!! dieron la vuelta a una situación que se había complicado desde el inicio, con un gol del tal Daöason para un Copenhage que desde ese momento se defendió a ultranza por muchos goles que le fueran cayendo. Salvando las distancias, no fue como la histórica remontada del Dream Team ante el Dinamo Kiev, pero el tanteador sí fue idéntico: 4-1. Y, para rematar, 4-2 del portero del Benfica: que Dios guarde al Cono muchos años.
Otro detalle de la fiesta blaugrana es que por fin cayó un gol de falta directa. La lanzó desde la izquierda Rashford, ajustada al palo derecho, tras una falta que le habían hecho a él mismo, tras entrar en el tramo final del partido. El Barcelona salió sin Pedri, lesionado, y Frenkie, sancionado. La sala de máquinas titular. Lo cierto es que se notó al principio, pero mucho menos desde la entrada de Marc Bernal. Y al final la fiesta fue completa, con los goles del Benfica, festejados vía radio. Y todo ante el mal perder de los seguidores del Copenhage. Los ‘leones’, se les llama.
Visto lo visto, es necesario que cuando el Spotify Camp Nou esté acabado las aficiones rivales sean enviadas a la última fila de Tercera Graderia, lejos y bien enrejadas. Al gallinero. De nuevo, lanzamiento de objetos y líquidos al público que había debajo. Auténticos indeseables los leones del Copenhage, como lo fueron los del Eintracht unas semanas antes. Y en el campo, lo que se vio en el inicio de partido no era mucho más halagüeño para el Barcelona.
El conjunto azulgrana necesitaba mandar, llevar la iniciativa y someter a su rival desde el primer momento. No fue así, sino todo lo contrario. Pocas ideas, precipitación y poca calma en cuanto las cosas se pusieron feas, que fue muy pronto.
Raro es el partido en el que a los de Flick no se les avanza el rival en el marcador y la visita del Copenhague no fue la excepción. A los cuatro minutos, imprecisión en un pase de Koundé, corte y asistencia en profundidad al ariete vikingo, Daöason, que encaró a Joan Garcia en su salida y marcó con sangre fría.
Gol que complicó mucho las cosas al Barcelona desde el inicio y provocó nervios e imprecisión. Sobre todo en el arranque de la jugada, pero también mucha precipitación en el último tercio. Los daneses se encerraron atrás, esperando al Barcelona, que no encontraba la calma ni la frescura de ideas para so meter al rival e ir cercenando su muro.
Aun así, el Barcelona asedió a los daneses ya antes del descanso, puso a prueba a su portero y gozó de ocasiones para irse al vestuario con empate. Una internada de Lewandowski tras cazar una pelota suelta finalizó en remata que el meta desvió en su salida y Eric generó las dos mejores oportunidades: un chut que desvió el meta tras un pase de Raphinha, que a trompicones había ganado un balón en el área, y un trallazo desde las frontal del área ante el frontón danés que dio en la madera y rebotó después sobre la línea.
Había que marcar y el Barcelona salió en tromba en la segunda parte. Nada más reanudarse el encuentro, Lamine Yamal y Marc Bernal, sustituto de un Eric renqueante a causa de un golpe, pusieron a prueba al meta Kotarski y, a la tercera, fue la vencida: un gran balón de Olmo a Lamine Yamal en profundidad en asistencia: se internó y la puso al corazón del área, donde Lewandowski no perdonó.
Jaleado por un Spotify Camp Nou que olía la sangre, el Barcelona arremetió y asedió a los daneses. Lamine Yamal, que había dirigido las operaciones en ataque, obtuvo el premio del gol en un chut con algo de fortuna: dio en un defensa y el 2-1 entró en la portería.
El partido comenzó a quedar sentenciado cuando Suzuki, que tenía tarjeta, impidió que Lewandowski rematase en boca de gol cuando ya tenía la pierna armada. No vio la segunda tarjeta, una tropelía más del indecente arbitraje del francés Bastien.
Más sentenciado todavía quedó el choque cuando Rashford ejecutó una falta directa cometida sobre él mismo que ajustó, salvó la barrera y el portero y se coló junto al palo. La fiesta fue tan completa que incluso al Copenhague, en el tramo final, le anularon el 4-2 por fuera de juego de un jugador que bloqueó antirreglamentariamente a Cubarsí. Lover gaa Hjem. Lions Go Home. Cap a casa.
/MundoDeportivo
