Era la una de la tarde –la una en Sánchez de la tarde–, cuando el presidente del Gobierno grabó, compungido , la elegía en la que lamentaba que el PP hubiera votado en contra del decreto-botillo de las pensiones y la inquiokupación, y parecía que el PP había votado en contra, pero el reloj decía que todavía no. Lloraba Sánchez un lamento de cencerros y de vacas de la dehesa, y por la legislatura iba Sánchez con su minoría a cuestas como en lo de Federico. Era como por la tarde, pero daban la una y media en sombra de la tarde en todos los malditos relojes, como cuando un toro mató a Ignacio, pero en lo de la minoría...
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