Aquí nadie amenaza, aquí hay dignidad
La desvergüenza del Gobierno de Estados Unidos sigue aflorando entre amenazas e imposiciones. El grado más alto de arrogancia llegó este jueves, cuando el magnate-presidente Donald Trump, firmó una orden donde dice que «las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior de EE. UU., por lo que declara «una emergencia nacional».
La gran pregunta que ronda al mundo hoy es una sola: ¿amenaza de qué? Cuba jamás ha intimidado a otra nación, ni bloquea, ni ha lanzado decenas de guerras e intervenciones en el mundo, y, mucho menos, ha subvertido el orden internacional.
Todos conocen, en cambio, los crímenes que carga con su historia EE. UU., un Gobierno que representa actualmente —y desde hace varias décadas—, la única amenaza a la paz y la estabilidad. Con total arbitrariedad han socavado el pleno derecho de varios países (a su conveniencia) a elegir su destino.
Esa nación a la que Trump y sus séquitos declaran «amenaza inusual y extraordinaria» es la misma que resiste un bloqueo brutal durante 65 años, la medida coercitiva económica, comercial y financiera más prolongada que ha conocido la humanidad.
El pueblo cubano, ese del que se llenan la boca hasta decir «que quieren lo mejor para él», es el mismo al que invadieron por Playa Girón, el mismo que resiste todo tipo de ataques, y el que ha perdido a tantos hijos víctimas de terrorismo de Estado proveniente de manos anticubanas, de la CIA y el aparato gubernamental estadounidense.
Una vez más mienten de forma descarada para tratar de imponer su ley, buscan repetir guiones fallidos para lograr lo que no han podido en 67 años: socavar la Revolución. La estrategia no es nueva… Es una formula de reciclaje aborrecible que busca paralizarnos económicamente, suprimirnos como nación, arrodillarnos. Pero... ¡Qué poco nos conocen!
Esta Isla, lo hemos repetido infinitas veces, tiene derecho a vivir de la forma que estime conveniente y quiera su pueblo. No será ahora, en el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que le fallemos a nuestra historia.
Ese derecho a vivir y preservar la paz en la región fue resaltado este jueves por Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, en el Encuentro Virtual Internacional por la Paz; celebrado, mediante videoconferencia, desde Caracas, Venezuela.
La cita —que reunió a más de 500 participantes de una treintena de países—aconteció en la fecha en que se conmemoró el 12mo. aniversario de la histórica Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita por todos los Jefes de Estado y de Gobierno de la región en ocasión de la 2da. Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en La Habana en enero de 2014.
En el encuentro, Mari Machado reafirmó que la solidaridad con Venezuela es defender la soberanía de América Latina y el Caribe. «Permitir la injerencia en Venezuela es abrir las puertas a la intervención en cualquier otra nación de la región y del mundo. Defender a Venezuela es defender la Carta de la ONU, la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, el futuro de nuestra Patria Grande, y los más elementales principios de ética y dignidad».
