A través del tragaluz
Si uno se para a pensar, no es tan complicado entender la existencia; para bien o para mal, dada la amplitud de los muestrarios expuestos. Los funcionamientos en danza configuran un auténtico caos, y al contemplar el caos, aparecen un sinfín de reglas subyacentes. En efecto, al estilo de los fenómenos cuánticos, resulta decisiva la intervención del observador para concretar las situaciones.
