La expiración del tratado Nuevo START deja a EEUU y Rusia sin límites nucleares por primera vez desde la Guerra Fría
El próximo día 5 expira el tratado Nuevo START firmado por Rusia y Estados Unidos para controlar sus arsenales de armas nucleares. Este dado constituye un momento histórico porque por primera vez desde los años 70 las dos mayores potencias atómicas no tendrá ningún marco legal que frene sus políticas de desarrollo en esta materia. Este tratado entró en vigor en 2011 y limita el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas por ambas potencias, además de fijar los mecanismos de verificación mutua.
El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, el locuaz Dmitri Medvédev, ha advertido en una entrevista con Reuters de los posibles efectos de la expiración de este tratado. No implica una guerra nuclear inmediata, pero sí debería suponer un señal de alarma para la comunidad internacional.
Los tratados de control de armas no solo reducen el número de proyectiles sino que también contribuyen a generar confianza y transparencia, lo que a su vez disipa las posibilidades de errores de cálculo y otros imprevistos que puede provocar situaciones de alerta.
El final del Nuevo START sin un tratado que lo sustituya implica la desaparición de límite de ojivas nucleares, las inspecciones de instalaciones y el intercambio obligatorio de información entre Moscú y Washington. En este escenario inminente, las dos potencias tendrían que basar sus decisiones en estimaciones de inteligencia y no en los datos verificables de su adversario.
Uno de los posibles efectos es el inicio de una nueva carrera armamentista nuclear. Sin restricciones legales, Estados Unidos y Rusia podrían ampliar y modernizar sus arsenales para no quedar en desventaja frente al otro.
Medvedev, que fue presidente de Rusia, firmó precisamente este tratado durante su etapa al frente del Kremlin y cuando Barack Obama ocupaba la Casa Blanca. A su juicio, el hecho de que ahora el acuerdo vaya a expirar "es una clara prueba de la crisis en las relaciones internacionales".
Moscú dispone de 1.625 armas nucleares desplegadas y otras 2.870 almacenadas, además de 1.760 en proceso de desmantelamiento. Un total de 6.225. Estados Unidos posee 5.550 armas atómicas, de las que 1.800 están desplegadas, 2.000 almacenadas y 1.750 en proceso de desmantelamiento.
