Niño sufre lesiones en las córneas tras jugar en piscina sin lentes de protección
Un niño de 10 años sufrió lesiones en las córneas luego de pasar varias horas jugando en una piscina sin usar lentes de protección. El caso ocurrió en Belo Horizonte, Brasil, y generó preocupación tras la difusión de un video en redes sociales que mostró el estado de sus ojos.
El menor, identificado como Theo, presentó molestias oculares después de sumergirse repetidamente con los ojos abiertos. La exposición prolongada al agua tratada con cloro provocó una inflamación en ambas córneas, según el diagnóstico médico.
La madre del niño, enfermera y profesora universitaria, decidió compartir la experiencia para advertir a otras familias sobre un riesgo frecuente durante el verano. Explicó que su hijo jugó buscando objetos en el fondo de la piscina sin protección ocular, una práctica común entre niños.
El diagnóstico médico indicó queratitis alérgica por irritación química, una inflamación causada por el contacto directo y prolongado con el agua de piscina. El niño presentó dolor intenso, visión borrosa, enrojecimiento, picazón, edema en los párpados y fotofobia.
El episodio ocurrió en un club que la familia frecuentó durante años. La madre aclaró que el menor ya había nadado antes sin lentes de protección y no presentó problemas. Esta vez, la reacción afectó ambas córneas, aunque el cuadro es reversible.
El tratamiento médico se extendió por 15 días e incluyó el uso de varios colirios para controlar la inflamación y favorecer la recuperación de la córnea. Durante este periodo, el menor no debía ingresar a piscinas.
El oftalmólogo recomendó evitar abrir los ojos bajo el agua y usar siempre lentes de natación tras finalizar el tratamiento. Estas medidas buscan prevenir nuevas irritaciones o lesiones oculares.
Tras la publicación del video, numerosas personas comentaron que vivieron situaciones similares con sus hijos. Varias familias relataron consultas de urgencia por dolor ocular severo luego de nadar sin protección.
Especialistas explican que este cuadro se conoce popularmente como ojo del nadador. La condición se relaciona más con el tiempo de exposición al agua que con la cantidad de cloro utilizada en la piscina.
El oftalmólogo pediátrico Marcelo Alexandre Cavalcante indicó que el agua y los productos químicos eliminan el film lagrimal, una capa natural que protege la superficie del ojo. Sin esta barrera, la córnea queda expuesta a irritantes y bacterias.
El especialista señaló que el cloro combinado, que surge al reaccionar con sudor u otras impurezas, resulta más agresivo para los ojos. Otros productos como reguladores de pH y algicidas también contribuyen a la irritación ocular.
En la mayoría de los casos, los síntomas son leves y temporales. Sin embargo, la exposición repetida sin protección puede prolongar la recuperación y aumentar el riesgo de inflamaciones o infecciones.
La principal recomendación médica es el uso constante de lentes de natación, lavar el rostro después de salir de la piscina y aplicar colirios lubricantes si existe sensibilidad ocular. También se aconseja evitar lentes de contacto durante el nado.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
