3 consejos para evitar la flacidez sin cirugía (según una dermatóloga)
La flacidez es un fenómeno natural que acaba ocurriendo con el paso de los años. La encontramos en el rostro, cuello, brazos o abdominal, entre otras zonas, y es totalmente normal que la notemos entre los 25 y 30 años. Y es que nuestro cuerpo comienza a producir menos colágeno y elastina de manera gradual, comenzando lentamente hasta observarse de manera notable a lo largo de los años.
Sobre todo, a partir de los 35 años es donde vemos más progresión en la pérdida de firmeza, así como en los 45 años, dado los cambios hormonales, puede ocasionar más aceleración de dicho proceso. En muchas ocasiones, estamos buscando maneras, maneras y maneras de encontrar una solución y caemos en la tentación de someternos a la cirugía. No obstante, tenemos a nuestro alcance un gran abanico de posibilidades que no tienen nada que ver con ello. Para ello, lo hemos comentado con María Garayar (@garayarderma), experta en dermatología estética y cirugía dermatológica.
1. Uso de protección solar y activos que generen colágeno
"La flacidez es un proceso en el que notamos que nuestra cara o cuerpo va 'cayéndose' que nos va a afectar a todos en mayor o menor medida ya que vivimos de pie y sometidos a la fuerza de la gravedad", comenta la especialista. Es por ello que debemos comenzar a cuidarla con anterioridad. Para ello, debemos conformar un buen neceser que contenga dos productos esenciales: protectores solares y activos ricos en colágeno.
Entre dichos activos encontramos los famosos productos con péptidos o el deseado retinol, que ambos previenen la flacidez en el día a día. Como bien hemos comentado, según la declaración de Garayar, lo ideal y más indicado sería comenzar a actuar previniéndola antes de que aparezca. Y es que, si es algo que te preocupa actúa ante los primeros signos. "Otra cosa importante para evitar la flacidez es la periodicidad y la constancia de los tratamientos, recordarle de vez en cuando a nuestra piel que genere colágeno y no se caiga", suma.
2. Escoger los tratamientos en clínica adecuados a tu dermis
Y aunque comentemos que podemos evitar al cirugía para evitar la flacidez, bien es cierto que existen diferentes tratamientos no invasivos que ayudan a mejorar de manera más progresiva y efectiva. Algunos de ellos son los láseres, la radiofrecuencia con agujas y los ultrasonidos, entre otros, puesto que mejoran la firmeza y elasticidad de la piel, así como reafirman y conseguimos resultados naturales.
Por un lado, la radiofrecuencia con agujas penetra de manera más profunda en la dermis y pueden llegar a la capa donde se produce el colágeno, siendo más efectivo en cuanto a tratamientos. Por otro lado, con los ultrasonidos conseguimos un efecto lifting, así como rejuvenecedor, de las facciones con puntos de calor controlados.
3. Prioridad a los dispositivos caseros
"Los dispositivos caseros o el yoga facial tienen una eficacia muy pequeña en relación al esfuerzo y el tiempo que requieren. Mi recomendación es invertir ese tiempo en tratamientos con mayor evidencia científica", comenta Garayar. La cuestión es dedicarse unos minutos de autocuidado en el que optimicemos los pasos de la rutina facial con herramientas y productos realmente eficaces y que nos ayuden en base a las características y necesidades de nuestra piel.
En este caso, a través del yoga facial conseguiremos activar y tonificar aquellas zonas que queramos reafirmar con la mejora de la circulación. En cambio, en cuanto a los dispositivos, tenemos a nuestra disposición diferentes alternativas, desde las microcorrientes hasta la luz roja, pasando por la radiofrecuenta suave con los que estimularemos adecuada y progresivamente la piel.
En definitiva, para evitar la flacidez sin una cirugía es cuestión de constancia y dedicación. Como bien comenta la experta, se tarta de pequeños (pero, resolutivos) pasos que debemos implementar en nuestra rutina de cuidados facial para conseguir resultados óptimos y naturales.
