Olas de calor golpean el empleo y amenazan ingresos de 4 millones de trabajadores: las actividades más críticas
En Lambayeque, alrededor de 140 mil personas trabajan en el sector agrícola, y en Piura, 280 mil. Actualmente, el calor extremo está afectando directamente la economía y la vida diaria de miles de familias, especialmente en la Costa Norte. Este escenario térmico, agravado por el cambio climático, impacta la salud y reduce la productividad laboral.
“El calor extremo reduce la capacidad laboral. En 2023, este fenómeno generó a nivel mundial pérdidas de ingresos por 835 mil millones de dólares, una cifra que supera en más de tres veces el PBI del Perú. Recordemos que, en el país, al menos 4 millones de personas trabajan en actividades al aire libre, según el INEI, por lo que son especialmente vulnerables a perder ingresos debido a la baja productividad asociada a las altas temperaturas”, apuntó César García, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Agricultura, construcción y comercio: los sectores más expuestos frente a las olas de calor en Perú
Según el Senamhi, en diciembre de 2025 se registraron en el país 202 olas de calor diurnas y 46 nocturnas. Para la primera semana de febrero, se esperan temperaturas elevadas en Lambayeque (entre 30 °C y 36 °C) y en Piura (entre 32 °C y 37 °C), acompañadas de altos niveles de radiación ultravioleta.
Asimismo, La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que cuando la temperatura supera los 33°C, los trabajadores pueden perder hasta la mitad de su capacidad laboral, afectando cosechas e ingresos familiares. Además, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que el impacto del calor extremo podría reducir hasta un tercio del PBI agrícola peruano.
En el caso del sector construcción, el trabajo físico al aire libre bajo altas temperaturas incrementa el riesgo de deshidratación y agotamiento, lo que empuja a hacer pausas más frecuentes, lo que puede generar retrasos en obras, con costos económicos adicionales.
Lo mismo sucede con el comercio ambulatorio, donde más de 10 mil vendedores ambulantes en Lambayeque y alrededor de 9 mil en Piura trabajan en espacios públicos sin protección adecuada, lo que reduce su tiempo de permanencia en las calles, por lo tanto que sus ventas diarias se ven afectadas.
Infraestructura que retiene el calor: viviendas y colegios
Las noches calurosas son especialmente peligrosas porque el cuerpo no logra recuperarse del calor acumulado durante el día. Este riesgo se agrava por las condiciones de vivienda: según el INEI al 2024, el 51% de los hogares en Lambayeque y el 77% en Piura tienen techos de calamina, estera o fibra de cemento, materiales que retienen el calor y dificultan el descanso.
Por otra parte, el calor extremo afecta la concentración y el rendimiento de estudiantes y docentes. Según el Minedu al 2025, el 50% de los colegios en Lambayeque y el 52% en Piura no cuentan con acceso adecuado a agua, lo que limita la higiene y la adaptación de la infraestructura frente a las altas temperaturas.
“Incorporar el riesgo por calor extremo en la planificación regional y municipal es fundamental para proteger la salud, el empleo y la educación, y evitar pérdidas económicas crecientes en los próximos años. El aumento de las temperaturas, agravado por el cambio climático, seguirá intensificando estos episodios. Por ello, es fundamental que los gobiernos regionales y municipales fortalezcan la prevención en salud, adapten las condiciones de trabajo en actividades expuestas al calor extremo, mejoren la infraestructura escolar y promuevan ciudades con más sombra y espacios verdes. Se trata de decisiones económicas y sociales que pueden proteger los ingresos y el bienestar de miles de familias en el norte del país”, concluyó García.
