La muerte de Joan Didion (1934–2021) fue algo más que una noticia literaria: fue un acontecimiento social. El funeral consagró su imagen de santa secular de las letras norteamericanas, la escritora frágil que convirtió la tragedia en literatura. No faltaban razones para la devoción. Didion dejaba tras de sí una obra con títulos canónicos –'El álbum blanco', 'El año del pensamiento mágico'–, una vida atravesada por la tragedia –las muertes de su marido y de su hija– y un estatus de icono pop que incluía campañas publicitarias para Céline y un documental de Netflix. Didion se había convertido en una marca registrada. En 'Didion & Babitz' (Literatura Random House), Anolik hace un ejercicio de desmontaje de lo más interesante, por...
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