Un gran ambiente de vivía en los al rededores de la plaza de toros de La Candelaria. Ya había ganas de toros, y se notaba desde el atasco a la entrada de Valdemorillo. Y todo es público aplaudió de pie a Sergio Rollón , que de azul pavo y oro, reaparecía tras el percance más grave de la temporada pasada. Tito le taponó la herida hasta la enfermería, salvándole la vida aquella tarde de Valdetorres del Jarama. Y se desmonteró el subalterno en el novillo de la reaparición de Sergio antes de recibir el brindis de Rollón, que dedicó el novillo de su vuelta también a Luis González, apoderado de Sergio, maestros del chaval, médicos y sus compañeros aquella tarde,...
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