Aparentemente, nada tienen en común los accidentes de Adamuz y Gelida con la dana de Valencia y el apagón del pasado abril, salvo que en todos ellos, en proporción y gravedad distintas, se perdieron vidas, hubo un elevado número de damnificados y se vio alterado el funcionamiento de servicios públicos. En todas estas desgracias se quedaron cortos los planes de prevención y respuesta pese a que el Parlamento Europeo había aprobado en 2022 la directiva de Resiliencia de las Entidades Críticas para que eso no pasara o, al menos, se redujera al mínimo. Este texto refuerza el marco de seguridad de los servicios públicos de cara a «todos los peligros, ya sean naturales, o provocados, accidental o intencionadamente, por el...
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