El fin del Nuevo START y la imposición de la fuerza en el escenario internacional
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el doctor en Ciencia Política y analista internacional Mladen Yopo analizó la expiración del Nuevo START y advirtió que el escenario internacional actual —marcado por conflictos abiertos, disputas hegemónicas y debilitamiento del multilateralismo— favorece una peligrosa carrera nuclear.
La expiración del Nuevo START, el último tratado vigente de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, marca un punto de inflexión para la seguridad internacional. El acuerdo, firmado en 2010 y prorrogado hasta febrero de 2026, dejó de regir sin que ambas potencias alcanzaran un consenso para su extensión o reemplazo. Con ello, desaparecen los límites verificables al número de ojivas nucleares estratégicas y a los sistemas de lanzamiento desplegados por las dos mayores potencias atómicas del planeta.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, fue categórico al referirse al impacto del fin del tratado: “El fin de este tratado llega en el peor momento posible: el riesgo de un uso de armas nucleares es hoy el más alto de las últimas décadas”. En la misma línea, advirtió que se trata de “un momento crítico para la paz y la seguridad mundial”, instando a Washington y Moscú a negociar “un nuevo marco que sustituya al actual”.
Las declaraciones de Guterres dialogan directamente con el diagnóstico planteado por Mladen Yopo. Para el académico, el vencimiento del Nuevo START no es un hecho aislado, sino la expresión de un contexto global crecientemente inestable, donde la lógica de la fuerza se ha impuesto sobre la negociación y el derecho internacional.
Analista, Mladen Yopo
“Yo concuerdo con el secretario general que es el peor momento”, afirmó Yopo, subrayando que los organismos de seguridad internacional “están muy tensionados dado la disputa hegemónica y las políticas que ha implementado el presidente Trump a nivel internacional”. A su juicio, se trata de una política basada en “presión, fuerza y transacción”, que ha generado “una serie de crisis e inestabilidad” en distintas regiones del mundo.
Desde esta perspectiva, el analista explicó que el debilitamiento de los acuerdos de control nuclear no puede separarse de una concepción más amplia del poder en las relaciones internacionales. “Hoy día cualquier país que quiera tener algún nivel de soberanía tiene que manejar lo que es el poder duro”, sostuvo, agregando que ese poder duro “también contiene la esencia nuclear”.
Yopo contextualizó este escenario dentro de una carrera armamentista ya en curso, particularmente visible en Europa. El aumento del gasto en defensa, explicó, se relaciona con el “desacoplamiento que ha tenido Estados Unidos de la defensa atlántica” y con las exigencias de Washington a los países de la OTAN para que incrementen su financiamiento militar. Este proceso, dijo, no solo implica más inversión, sino también el fortalecimiento de capacidades bélicas en general.
A ello se suma un panorama global marcado por múltiples focos de conflicto. “La inestabilidad en distintas zonas, fundamentalmente en Medio Oriente”, señaló Yopo, ha generado una situación crítica en torno al conflicto palestino, que calificó derechamente como un genocidio, junto con una escalada vinculada a Irán. En paralelo, la guerra en Ucrania sigue tensionando las relaciones entre Rusia y Occidente, mientras África y el mar de China aparecen como otros espacios de disputa permanente. “Todo esto ha ido generando que se imponga el tema de la fuerza por encima de la negociación y del derecho”, resumió.
Gaza bajo la lluvia. Foto: UNRWA.
En ese contexto, el fin del Nuevo START elimina uno de los pocos marcos de referencia que aún subsistían para contener la proliferación nuclear.
Para Yopo, la no renovación del acuerdo refleja también un juego político complejo entre Washington, Moscú y Pekín. “Trump quiere meter a China entre medio, y China no está por meterse en el tratado”, explicó, describiendo la situación como “una suerte de juego suma cero”. Rusia, por su parte, habría estado dispuesta a una extensión, pero sin el carácter legal vinculante de un nuevo tratado, lo que terminó por trabar cualquier salida.
Consultado sobre la posibilidad de que esta situación derive en una nueva carrera armamentista nuclear, Yopo fue claro: “El vencimiento de este tratado lo que hace es fortalecer ya una dinámica presente”. A su juicio, países como Irán seguirán avanzando en capacidades que eventualmente podrían conducir a la obtención de armas nucleares, mientras que China continuará expandiendo su arsenal —estimado en unas 500 ojivas— para equilibrar el poder de Estados Unidos.
Líderes de los países miembros de la OTAN. Vía X: @NXT4EU 10/09/2025
El analista también mencionó a India y Pakistán, dos potencias nucleares regionales con alrededor de 170 cabezas cada una y un historial de conflicto permanente. “Evidentemente van a seguir desarrollando no solamente el poder nuclear, sino en general todo su elemento armamentístico”, afirmó, en una lógica de disuasión mutua. Incluso Turquía, señaló, ha insinuado la posibilidad de avanzar en esa dirección, especialmente frente al poder nuclear no declarado de Israel.
Desde esta mirada, el Nuevo START no solo limitaba arsenales, sino que ofrecía una señal política al resto del mundo. “Generaba por lo menos un marco de referencia para el resto de los países en términos de las voluntades que expresan las dos principales potencias”, explicó Yopo. Su desaparición, en cambio, profundiza la inseguridad y la incertidumbre global, empujando a los Estados a priorizar el desarrollo de capacidades de “poder duro”, incluido el nuclear.
Así, las advertencias de António Guterres y el análisis de Mladen Yopo convergen en un diagnóstico inquietante: el mundo se adentra en una etapa donde los frenos al armamento nuclear se debilitan justo cuando las tensiones geopolíticas alcanzan niveles críticos.
