Los científicos del CSIC sigue trabajando en Grazalema. Los investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) están este martes en este municipio de Cádiz. Tienen que tener la total certeza de que no hay riesgos de derrumbe por colapso de los acuíferos subterráneos. El Ayuntamiento ha asegurado que siguen trabajando en el pueblo para «garantizar una vuelta segura» , que por el momento no tiene fecha. El fin de semana, algunos vecinos, esperaban poder volver esta semana. Algunos de los desalojados en el polideportivo El Fuerte decían que para el miércoles podría ser seguro, pero conforme avanza la semana las autoridades se resisten a dar un fecha concretar. «El regreso será cuando sea segura», es la respuesta oficial. «Somos conscientes de que todos nuestros vecinos se preguntan por el momento de volver a Grazalema y queremos que sepáis que científicos y técnicos siguen trabajando en nuestro pueblo para garantizar una vuelta segura«, ha publicado en sus redes sociales el Ayuntamiento. Además, recuerda que la ciencia y el conocimiento están »al servicio de la seguridad». «Debe seguir el ánimo», alientan desde el Consistorio, sabedores que los días pesan fuera del hogar y que las horas de incertidumbre pesan como una losa, pese a la cálida acogida que están teniendo en Ronda. El pasado jueves fueron desalojados como medida «preventiva» ante la posibilidad de que hubiera algunos deslizamientos de tierra por la gran cantidad de agua acumulada y un acuífero «absolutamente colmado», que causaran «destrucción» de alguna calle o casa. Una salida que de momento no tiene fecha de retorno. En un principio, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, dijo que iba a ser «muy difícil» que los vecinos de Grazalema pudieran volver a sus casas antes de «seis o siete días». De ahí que los desplazados manejen este miércoles o jueves como fecha de regreso. Sin embargo, para que esa vuelta se pueda producir, ya señaló Juanma Moreno que se iba a estar pidiendo a los especialistas y geólogos que hicieran las pruebas de la situación del terreno donde se asienta Grazalema, con un acuífero de 18 kilómetros cuadrados, y pidió «cruzar todos los dedos para que de una manera casi inmediata puedan volver». Es el trabajo que se está realizando. Saber las condiciones en las que está ese acuífero para descartar los riesgos de colapso y que se pueda regresar al pueblo. Solo 191 vecinos han podido volver a pisar Grazalema desde el desalojo. Fue el grupo que pudo entrar rescatar a sus mascotas, que se quedaron en el municipio durante el desalojo. El pasado domingo, la Guardia Civil los acompañó para poder sacar a sus animales domésticos, además de recoger a aquellos que les hicieran falta medicamentos o enseres vitales.