Salud ¿en efectivo o con tarjeta?
El 22 de enero trascendió la noticia. Costa Rica saltó 15 años hacia el futuro y no para bien. Por primera vez en su historia, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tuvo que recurrir a la reserva del IVM para pagar pensiones debido al impago del gobierno. Era, algo que, según las proyecciones, sucedería hasta el año 2041. Una decisión deliberada y cruel con el fin de debilitar aún más a la institución y abrirle las puertas de par en par a la privatización de la salud.
A partir de esto, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿usted y su familia tienen realmente los medios para costear la medicina privada? Y, aún más importante: ¿conoce usted cuánto cuesta, de verdad?
Es un tema que pocas veces se discute. Hemos llegado a creer que, solo porque no pagamos directamente, no tiene costo. Por eso, lo invito a hacer el ejercicio conmigo.
Cada día cama, es decir, cada día que un paciente ocupa una cama en un hospital, eso tiene un costo que ronda entre ¢600.000 y ¢1.000.000, dependiendo del servicio donde se encuentre. Así, una hospitalización relativamente corta, de una semana, implicaría un gasto para usted de ¢4.200.000 a ¢7.000.000. Y eso, sin incluir tratamientos, procedimientos ni cirugías adicionales destinados a atender la causa de la hospitalización. ¿Tiene ese dinero?
Todos los días, en los servicios de Emergencias de la CCSS, se atienden pacientes referidos desde hospitales privados porque, literalmente, a las familias “se les acabó la plata” para completar más estudios o tratamientos.
Imagine que usted o un familiar suyo sufran una emergencia y necesiten atención inmediata, pero, en lugar de recibirla, deban ser trasladados en ambulancia (o incluso por sus propios medios) a otro hospital, porque ya no pueden pagar. En la medicina privada, su salud deja de ser la prioridad. La prioridad pasa a ser la factura que va a pagar. ¿Quiere su salud en efectivo o en tarjeta?
Y aun así, si usted pertenece a ese pequeño porcentaje de la población que puede darse el lujo de pagar estas facturas millonarias, y cree que este asunto no le afecta, conviene que le recuerde que el dinero no lo compra todo. Por más completo que sea su seguro médico privado, hay tratamientos de alta complejidad que no se ofrecen fuera del sistema público. Tarde o temprano, incluso quienes pueden pagar terminan dependiendo de la CCSS.
La salud no se negocia. La CCSS se protege.
aggc1801@gmail.com
Andrea Gómez Correa es médica recién egresada de la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR); actualmente, se encuentra en proceso de incorporación al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.
