El segundo capítulo de ' El Capitán en Japón ', que Joaquín Sánchez y su familia protagonizan mientras recorren el país del sol naciente, ha servido para que los cuatros se abran emocionalmente . Todo vino de una pequeña broma que el ex capitán del Real Betis quiso hacer con su hija mayor, Daniela , en una farmacia, pidiéndole que le acompañara a comprar preservativos. Esa escena dio pie a que, cuando la familia se instaló en un alojamiento cercano al Monte Fuji para pasar la noche, abordaran algunos temas íntimos, haciendo Joaquín y Susana a sus dos hijas partícipes, en un ambiente que invitaba a hablar sin tapujos . «Esta mañana me ha gustado que vengas a la farmacia. ¿Tus amigos no hablan de estos temas con sus padres?», preguntó el ahora consejero bético a su hija, quien le dijo que « tú te pasas tres pueblos... Y el otro día cerrasteis la puerta otra vez con pestillo«. A ello, su madre respondió que »a ver si ustedes os creéis que ustedes nacisteis del Espíritu Santo. Vamos a ver, ¿te sorprende a ti que tu padre eche el pestillo y a mí no me sorprende que mi hija venga a contarme que había tenido relaciones ? Imagínate cómo se me quedó la carita«. Al hilo de lo anterior, la temática de la conversación se centró más en el tema de los enamoramientos en la adolescencia y en las relaciones sexuales . Empezó con un tono suave Joaquín al preguntarle a su hija menor, Salma, si «en una relación vuestra, con catorce años, un pipiolo o una piola... ¿Os pedís salir? «. A ello, la joven le respondió »¿sabes qué me han dicho? Que te va a pedir mi mano antes de salir«; una frase que de primeras se tomó a broma Joaquín al decir que »pues entonces le voy a decir que se espere un ratito...«. Sin embargo, admitió que »me gusta eso porque hoy en día los niños corréis tanto... ¿Corréis mucho o no? ¿Tú te has dado un besito con tu amigo? «. No quedó ahí la pregunta del otrora jugador verdiblanco, pues añadió hacia sus hijas que «vuestros amigos, ¿tú sabes si han tenido relaciones?». Salma respondió afirmativamente, lo que daba la razón a Joaquín sobre su parecer: «¿Ahora qué? ¿Cómo te quedas?», decía mirando a su mujer, quien comentó que «lo único que pienso es que, con catorce o quince años, son muy pequeños para tener relaciones «. Metidos en esta dinámica, Joaquín se dirigió expresamente a su hija mayor, Daniela, para decirle que «cuando yo quise hablar contigo (de estos temas), tú me leíste a mí la Biblia. Me acuerdo perfectamente», recordándole a su vez la joven que se puso a llorar incluso. Esa situación la explicó el propio Joaquín al decir que « el día que Daniela me contó sus intimidades y sus cosas, lo que pasó, lloré . Y fue un cúmulo de sensaciones, de que se te hace mayor. Te da un poquito de cosa, siendo tu hija... Me entró mucho sentimiento. Me harté de llorar«, reconoció. Como colofón a la conversación, dirigiéndose ahora a su hija menor, Joaquín le dijo que «no tienes por qué tener novio solo si los demás tienen», a la vez que le aconsejó que « tener novio tan joven te corta de muchas cosas «.