Yo haré como Felipe
Desde la dirección del PSOE solo saben defender su gestión atacando a quién discrepa con ella, aunque para ello tengan que practicar cuando les interesa el adanismo, es decir, borrar todo el pasado como si nunca hubiera existido el Partido Socialista y sus líderes. Es curioso que se empeñen en celebrar la muerte del dictador Franco y, al mismo tiempo, quieran condenar al ostracismo a Felipe González y a todos los dirigentes que consolidaron la socialdemocracia hasta el 2004.
La dinámica de locura que ha adoptado Pedro Sánchez y que asumen sin rechistar los cuadros del partido, nada tiene que ver con la inexistencia de las mayorías suficientes que se obtenían en el pasado, sino que responde a un modelo autocrático en el que no se permite pensar, solo la adhesión al líder en un acto de fe.
Resulta inverosímil que después de los descalabros de Extremadura y Aragón, no haya habido ni una sola palabra del líder socialista refiriéndose a los resultados del Partido Socialista. Como cualquier mandatario autócrata, no somete al escrutinio público, ni a señalar responsabilidades en Aragón, como hizo con Gallardo hace un mes y medio.
El PSOE va camino de ser una fuerza residual, pero nadie dentro de la organización parece verlo. Sánchez es rechazado por la mayoría de los votantes, pero se empeña en asegurar que la legislatura terminará en noviembre de 2027, da igual que se haya quedado en minoría parlamentaria que no pueda aprobar leyes o los presupuestos o que cada día de prórroga en la Moncloa sea a cambio de una nueva cesión a los independentistas.
Vox ha crecido con Sánchez que es presidente porque Vox ha engordado, es una relación tóxica para el país, pero eso tampoco parece importar en la calle Ferraz. También ha sido letal para sus socios de gobierno que, como en el día de la marmota, vuelven a refundarse elección tras elección porque se asoman al abismo de la desaparición. Ha elegido un marco político de alianzas con Bildu y Puigdemont que obliga al Partido Popular, si quiere gobernar en donde ha ganado en las urnas, a pactar con Vox.
Si realmente Sánchez quiere ser útil a España debe hacer dos cosas: la primera, impedir que Vox se siente en los gobiernos, con su voto puede evitarlo, la segunda, convocar elecciones.
Cuando se ha perdido la mayoría parlamentaria, deben decidir los ciudadanos y cuando llegue ese momento, muchos haremos lo mismo que Felipe.
