'El Turronero', volcado con su pueblo tras las inundaciones: apoyo inmediato a los desalojados
Las intensas lluvias que han azotado en los últimos días a la Sierra de Cádiz han puesto a Ubrique contra las cuerdas. Más de 400 litros por metro cuadrado en apenas unas jornadas transformaron calles en auténticos cauces de agua, obligaron a desalojos preventivos y dejaron a decenas de familias en una situación de incertidumbre. En medio de ese escenario, un nombre volvió a repetirse entre los vecinos: José Luis López Fernández , más conocido como 'El Turronero' , que a través de la Fundación López Mariscal activó de inmediato un dispositivo de ayuda para los afectados. El empresario ubriqueño, muy vinculado a su tierra natal, asumió desde el primer momento los gastos derivados del traslado de las personas evacuadas, facilitando alojamiento y manutención en el hotel Carlota Plaza para quienes no podían regresar a sus viviendas. A esa primera respuesta se sumó el suministro de alimentos, materiales básicos y apoyo logístico para familias que habían quedado aisladas o con accesos impracticables. La actuación se coordinó además con el Ayuntamiento de Ubrique, el Consorcio Provincial de Bomberos, Protección Civil y la Guardia Civil para agilizar la asistencia. La rapidez con la que se movilizó la fundación fue uno de los aspectos más destacados por los propios vecinos. Voluntarios, recursos materiales y acompañamiento constante configuraron una red de apoyo que alivió la presión de unas horas críticas. Isabel Mari Mendoza, una de las residentes cuya vivienda estuvo en riesgo durante la riada, agradeció públicamente la intervención que permitió garantizar la seguridad de su familia mientras el agua anegaba varias zonas del municipio. La Fundación López Mariscal, creada en 2015 por José Luis López junto a su esposa Carmen Mariscal y sus hijos, tiene precisamente ese objetivo: canalizar ayuda social de forma estructurada. En situaciones de emergencia, su papel se intensifica, pero su actividad no se limita únicamente a momentos extremos. La organización lleva años colaborando con asociaciones locales, promoviendo iniciativas benéficas y ofreciendo respaldo económico a colectivos vulnerables de la comarca. El compromiso del empresario con Ubrique no es nuevo ni puntual. Durante más de una década ha impulsado actividades culturales y recreativas abiertas a todo el municipio, especialmente dirigidas a los más pequeños. En Navidad es habitual la instalación de parques de atracciones gratuitos, espectáculos musicales y funciones circenses sin coste para las familias, además de comidas solidarias y eventos destinados a recaudar fondos para causas sociales. Nacido en el seno de una familia humilde dedicada a la venta ambulante de turrones, José Luis López ha recordado en distintas ocasiones cuál es el motor que le mueve. En una entrevista concedida tiempo atrás confesaba: «Soy creyente y devoto del Cristo del Calvario, una ermita donde voy a rezar todos los viernes y a pedirle que nos dé mucha salud. Pido por mis amigos, por mis seres queridos, por mi familia y porque mis negocios me sigan yendo bien». Una declaración que, según quienes le conocen, refleja una filosofía de vida marcada por la cercanía y la devolución a su entorno de parte de lo recibido. Su carácter abierto y su red de amistades en el ámbito público —con rostros habituales en los actos que organiza en Ubrique— no han eclipsado el foco principal de su labor: la ayuda directa a su pueblo. Las inundaciones recientes han vuelto a evidenciar cómo una iniciativa privada, bien organizada y arraigada al territorio, puede convertirse en un apoyo clave cuando la emergencia aprieta.