AMR26: el coche que puede cambiarlo todo
El equipo Aston Martin Aramco F1 ha puesto en pista el AMR26, su primer monoplaza concebido íntegramente para la normativa 2026 de la FIA. Hablamos de un reglamento que introduce un reparto de potencia 50/50 entre motor térmico y eléctrico, combustibles 100% sostenibles y una profunda revisión aerodinámica. Según la FIA, la potencia total rondará los 1.000 CV con mayor protagonismo del sistema eléctrico.
En el garaje, Fernando Alonso observaba en silencio. No es un rookie impresionable: suma más de 20 temporadas en la Fórmula 1 y 32 victorias. Pero lo visto en el primer shakedown le dejó, según reconocen desde el equipo, “emocionado como en 2005”. Aún no sabemos por qué.
Un proyecto 2026 con cifras que asustan
El dato que cambia el guion
El AMR26 ha sido el primer Aston Martin diseñado bajo la batuta completa de Adrian Newey y el nuevo túnel de viento de Silverstone, operativo desde 2025. Y aquí está la clave: las simulaciones internas hablan de una mejora de eficiencia aerodinámica superior al 15% respecto al AMR25 en configuración equivalente de carga. En un reglamento que reduce drag y potencia el uso eléctrico, esa cifra es oro.
- Unidad de potencia Honda 2026: nuevo MGU-K con recuperación ampliada.
- Aerodinámica activa: alerones con dos modos homologados (alta y baja carga).
- Peso mínimo estimado: en torno a 768 kg según borrador FIA.
Honda regresa como socio oficial. La marca japonesa confirmó en 2023 su compromiso con la nueva normativa centrada en electrificación y combustibles sostenibles. “El 50% de la potencia procederá del sistema eléctrico, un desafío tecnológico sin precedentes”, explicó Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation (comunicado, 2024).
En términos prácticos: más energía recuperada en frenada, más despliegue en recta y una gestión estratégica que puede decidir carreras. ¿Recuerdan el chasquido seco de la pistola neumática en un pit stop? En 2026 el sonido protagonista será otro: el silbido casi eléctrico al salir de curva lenta.
Fernando Alonso y la última bala de plata
Alonso no necesita épica prefabricada. A sus 44 años en 2026, afronta lo que muchos consideran su última gran oportunidad de luchar por un tercer título. Y el AMR26 no es continuista: es un coche concebido para un reglamento que borra inercias previas.
Comparativa con la competencia
Mercedes y Ferrari también han anunciado inversiones millonarias en sus proyectos 2026, adaptándose al nuevo límite presupuestario (cost cap) que ronda los 135 millones de dólares anuales, según la Fórmula 1. Pero Aston Martin juega una carta distinta: infraestructura nueva y una estructura técnica reordenada.
En fábrica presumen de tiempos de correlación entre CFD y túnel de viento más precisos que en 2023, cuando el AMR23 sorprendió con 6 podios en las primeras 8 carreras. Aquella explosión verde olía a hazaña. Esta, dicen, huele a algo más serio.
La clave técnica está en cómo el AMR26 gestiona la energía eléctrica por vuelta. La FIA ha limitado el flujo de combustible y aumentado el protagonismo del MGU-K, eliminando el MGU-H. Eso simplifica el turbo, pero obliga a maximizar la recuperación en frenada. En circuitos como Mónaco o Singapur, el diferencial podría ser decisivo.
Un ingeniero del equipo, en conversación off the record durante la presentación, lo resumía así: “No es el coche más extremo visualmente, pero es el más inteligente que hemos hecho”. Y en la era 2026, la inteligencia energética vale tanto como la carga aerodinámica.
¿De verdad puede aspirar al título?
Las lágrimas en el box no garantizan victorias. Pero sí revelan sensaciones. Alonso habría completado tandas largas con una degradación contenida y una entrega eléctrica especialmente estable. Nada oficial, porque los datos de telemetría son oro en paño, pero en el paddock se habla de ritmos comparables a los mejores simulados de 2025.
Si el 15% de mejora aerodinámica se confirma en pista y Honda cumple con la fiabilidad, Aston Martin podría arrancar 2026 en el grupo delantero. Y en Fórmula 1, empezar arriba lo cambia todo.
Queda invierno, quedan test y queda la criba real del cronómetro. Pero hay detalles que no se miden en décimas: la mirada de un bicampeón del mundo, el silencio expectante antes de arrancar y esa frase susurrada tras bajarse del coche: “Este sí”.
La incógnita ya no es si el AMR26 es bonito o radical. La pregunta es otra: ¿será el coche que devuelva a Fernando Alonso a lo más alto 21 años después de su primer título? La respuesta empezará a escribirse cuando el semáforo se apague en la primera carrera de 2026.
