La Real Sociedad encontró en San Mamés algo más que una victoria. Encontró seguridad. El 0-1 en la ida de las semifinales de Copa del Rey Mapfre no solo supuso un golpe de autoridad en campo rival, también significó
acabar con una sequía defensiva que pesaba demasiado. El conjunto de Pellegrino Matarazzo volvió a dejar la portería a cero
140 días después ante un rival de su misma categoría, cerrando de una vez por todas el que venía siendo su gran talón de Aquiles durante buena parte de la temporada.
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