Valencia vallará hasta seis monumentos estas Fallas con el objetivo de protegerlos de «cualquier acto vandálico», al tiempo que reforzará la vigilancia de la Policía Local. Entre las principales medidas que acoge el protocolo para las próximas Fallas, también se incluye la intensificación de la limpieza en entornos monumentales y la realización de inspecciones tras la finalización de las fiestas josefinas para detectar posibles daños o pintadas. En concreto, se protegerán la Lonja de los Mercaderes, la Iglesia de los Santos Juanes, las Torres de Serranos, las Torres de Quart, la Galería del Tossal y la Iglesia de San Nicolás, además de les Covetes de Sant Joan que están ya valladas por las obras de rehabilitación. Así lo ha acordado este viernes la Junta de Gobierno Local, donde se ha actualizado el protocolo para proteger el patrimonio histórico y artístico de Valencia durante las Fallas 2026. Al respecto, el concejal de Cultura, José Luis Moreno, ha detallado que «vamos mejorando la protección cada año para evitar la degradación de nuestros edificios históricos más emblemáticos». En esta línea, Moreno ha recordado que hasta hace sólo cuatro años, únicamente se protegía la puerta principal de la Lonja de los Mercaderes y no fue hasta 2022, cuando empezó a vallarse todo el perímetro de la Lonja, «después de que se produjeran comportamientos incívicos de gente orinando o vomitando junto a este monumento». Al respecto, el concejal de Cultura ha incidido en que «el gobierno Catalá dio ya durante sus primeras Fallas en 2024 pasos en la protección del patrimonio histórico de la ciudad durante la celebración de las fiestas. Así, por primera vez en la historia, se instaló un cerco perimetral en las Torres de Serranos para evitar precipitaciones al foso, como la ocurrida en julio de 2023, y para que no se tirase basura, una estampa, por desgracia, habitual en dichas fechas». En este sentido, Moreno ha recordado que otra novedad de ese mismo año fue el vallado, igualmente reforzado con bloques de hormigón, de les Covetes de la Real Parroquia de los Santos Juanes, tras recibir el visto bueno del presidente de la entidad que agrupa a los propietarios de este Bien de Interés Cultural (BIC). Ese mismo año, el Gobierno municipal se «comprometió» a impulsar para las siguientes Fallas (2025) una guía protocolo que cada año se fuese mejorando a la vista de la experiencia del año anterior y donde se detectasen aquellos entornos patrimoniales especialmente conflictivos, según detalla el Ayuntamiento en un comunicado. El nuevo documento, que establece medidas para salvaguardar inmuebles y monumentos de la ciudad, extiende la medida del vallado de los elementos protegidos «con el fin de marcar la distancia de seguridad y salvaguardarlos de posibles actos vandálicos». El protocolo, elaborado por el Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico, contempla un conjunto de actuaciones coordinadas entre distintos servicios municipales «para garantizar la conservación del patrimonio en uno de los periodos de mayor afluencia y actividad en la ciudad». También refuerza el respeto a los planes de protección vigentes, como el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos (CBEP) y el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella, y fija distancias mínimas para la instalación de carpas, escenarios, puestos, aseos portátiles y mobiliario urbano en el entorno de Bienes de Interés Cultural (BIC) y Bienes de Relevancia Local (BRL). Según este acuerdo, el Ayuntamiento también prohíbe anclajes en fachadas o elementos monumentales, o la colocación de instalaciones que emitan humos junto a edificios históricos y la ocupación de espacios considerados «libres de ocupación», especialmente en monumentos como La Lonja de Mercaderes, el Mercado Central, la Catedral o las Torres de Serranos y de Quart. Entre las principales medidas también se incluye la intensificación de la limpieza en entornos monumentales, la elaboración de planos específicos para garantizar que contenedores y urinarios no afecten a las visuales ni a los espacios protegidos, y la realización de inspecciones tras la finalización de las Fallas para detectar posibles daños o pintadas. El documento incide en el «vallado preventivo» que se llevará a cabo en monumentos emblemáticos como La Lonja de Mercaderes, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, las Torres de Serranos y de Quart o la Iglesia de los Santos Juanes, y además detalla que en el perímetro de La Lonja se instalará vigilancia privada durante los días de mayor afluencia. Asimismo, el Ayuntamiento prevé el refuerzo de la vigilancia por parte de la Policía Local en museos, edificios históricos y puentes monumentales, y la retirada temporal de determinadas cámaras de videovigilancia cuando exista riesgo por actos pirotécnicos o la Cremà, con su posterior reposición inmediata.