Ford Almussafes y China: el rescate que inquieta a Europa
La planta de Ford en Almussafes atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. En 2025 ensambló menos de 99.000 vehículos, muy lejos de las más de 416.000 unidades alcanzadas en 2017, según cifras de producción difundidas en distintos balances industriales.
Actualmente la factoría valenciana produce el Ford Kuga, su único modelo activo, mientras espera la llegada de un nuevo vehículo multienergía anunciado por la compañía. Sin embargo, el calendario definitivo y la carga de trabajo asociada aún no están plenamente concretados.
En este contexto, la agencia Reuters informó de conversaciones entre Ford y el fabricante chino Geely para que la planta valenciana pueda ensamblar vehículos del grupo asiático destinados al mercado europeo. La lógica industrial es evidente: producir dentro de la Unión Europea permitiría sortear parte de los aranceles adicionales que Bruselas ha empezado a aplicar a los eléctricos importados desde China.
Una planta infrautilizada y un socio asiático en el horizonte
Con menos de 100.000 unidades anuales, Almussafes opera muy por debajo de su capacidad instalada. La diferencia no es menor: supone trabajar en torno a una cuarta parte de su techo productivo.
La posibilidad de que Geely utilice la planta encaja en una estrategia ya vista en otros puntos de España. Tras el cierre de Nissan en Barcelona, el grupo chino Chery reactivó la factoría con sus marcas Omoda y Jaecoo. En 2025 ensambló 17.300 vehículos y prevé aumentar el volumen progresivamente.
La buena noticia: actividad y empleo
Desde el punto de vista laboral, cualquier incremento de producción es relevante. El Gobierno ha prorrogado durante seis meses el Mecanismo Red que afecta a aproximadamente 1.000 trabajadores de la planta valenciana. Mantener actividad industrial significa preservar empleo directo e indirecto en una red de proveedores que depende del volumen de ensamblaje.
Almussafes no es solo una línea de montaje: es un ecosistema que incluye estampación, logística, componentes y servicios auxiliares. Cada vehículo que no se produce repercute en toda esa cadena.
- Planta histórica dentro del sistema productivo europeo de Ford.
- Único modelo actual: Ford Kuga.
- Negociaciones exploratorias con Geely, según Reuters.
La mala noticia: señales de debilidad estratégica
Pero el movimiento también envía un mensaje incómodo. Que Ford explore acuerdos para que un tercero utilice su propia fábrica sugiere que los planes internos de asignación de modelos no garantizan por sí solos la viabilidad productiva a corto plazo.
Si Almussafes termina ensamblando modelos desarrollados, diseñados y tecnológicamente controlados desde fuera de Europa, el valor añadido local podría reducirse. La ingeniería, el software y las baterías —elementos clave del vehículo eléctrico— marcarán la diferencia en la cadena de valor futura.
Europa mantiene un debate abierto sobre cómo equilibrar competitividad y autonomía industrial frente al avance de fabricantes asiáticos. Producir en territorio comunitario puede ser una solución pragmática para el empleo, pero también consolida la presencia estructural de grupos extranjeros en la base industrial europea.
Un dilema abierto
A corto plazo, la operación puede aportar oxígeno a una planta que hoy trabaja muy por debajo de su capacidad. A medio plazo, el reto será recuperar modelos propios y peso estratégico dentro del organigrama global de Ford.
