Damian Lillard o cómo ganar el concurso de triples con el tendón de Aquiles roto
El All-Star de la NBA lleva años intentando reinventarse para recuperar los focos en un fin de semana que a finales del siglo pasado era tan importante a todos los niveles para la Liga estadounidense como "The Finals". La última apuesta se celebró la pasada madrugada con una especie de triangular entre tres equipos: dos estadounidenses y uno del resto de mundo. Pero antes del nuevo experimento todo el protagonismo recayó en Damian Lillard, uno de los mejores tiradores del siglo XXI. El base se proclamó campeón del concurso de triples con lo que igualó los tres títulos de leyendas como Larry Bird (1986-1988) y Craig Hodges (1990-1992).
La diferencia con el «paleto de French Lick» y con uno de los más destacados activistas a nivel social y político de la NBA es que Lillard logró el título estando de baja por una rotura en el tendón de Aquiles. El base ha regresado esta temporada al equipo de toda su vida, los Trail Blazers de Portland. Tras once temporadas en Portland, el base fue traspasado en 2023 a los Bucks de Milwaukee. El objetivo era reeditar una franquicia campeona junto a Giannis Antetokounmpo, pero la búsqueda del anillo se quedó en un meritorio título de la NBA Cup. El 25 de marzo de 2025 se le diagnosticó una trombosis venosa profunda (un coágulo de sangre), en la pierna derecha con lo que se despidió de la primera fase de la competición. Regresó en los «playoffs», pero en el cuarto partido de primera ronda ante Indiana Pacers, sufrió una lesión en el tendón de Aquiles. Desde entonces no ha vuelto a jugar un partido. Los Bucks decidieron prescindir de sus servicios lo que le convirtió en el jugador cortado con el contrato más alto de la historia de la Liga, 113 millones de dólares de los que le quedaban por cobrar casi la mitad.
Desde entonces Lillard ha estado trabajando en la recuperación sin una fecha fija de regreso. La NBA, después de consultar con los Blazers, le invitó al concurso de triples. Y se coló en la final junto a otros dos avezados tiradores: Devin Booker (Phoenix Suns) y Kon Knueppel (Charlotte Hornets). Este último se quedó en 17 puntos en la final; Booker sumó 27 y Lillard se disparó hasta los 29. El título es el tercero para un jugador que en alguna de sus trece temporadas en la NBA ha llegado a anotar más de 30 puntos por noche.
Del concurso de mates mejor no hablar. Si los tres triunfos consecutivos de MacMClung, un base blanco de 1,88 y de la G-League, habían resucitado en alguna medida el concurso, la victoria de Keshad Johnson (Miami Heat) no dio para ningún póster.
