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El olivar se expande aún más por Córdoba en detrimento del cereal y el girasol

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Abc.es 
Mucho ha cambiado el paisaje agrícola de la provincia de Córdoba en los últimos años. Cultivos tradicionales, como es el caso del cereal, el girasol o el viñedo, han ido perdiendo peso en favor del olivar , cuya superficie no ha dejado de incrementarse de un tiempo a esta parte. Los interlocutores consultados por ABC coinciden en señalar la mayor rentabilidad del aceite de oliva y los problemas ligados a la sanidad vegetal como las principales causas de esta tendencia. Al mismo tiempo, es cierto que el área de regadío ha ido creciendo, pero su importancia es mucho menor en la actividad primaria cordobesa en comparación a otros territorios cercanos. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación acaba de publicar la Encuesta de Superficies y Rendimientos de los Cultivos en España (Esyrce) correspondiente a 2025. A la luz de los datos incluidos en este estudio se observa que el olivar refrenda su liderazgo en el campo cordobés. Este informe señala que, al concluir el pasado año, se contabilizaban en la provincia un total de 385.940 hectáreas. Con respecto al ejercicio anterior hay 3.369 hectáreas más, lo que supone un alza de algo menos del 1 por ciento. Resulta más revelador echar la mirada más atrás. Hace una década la superficie de este producto leñoso ascendía a poco más de 285.000 toneladas. Esto quiere decir que entre 2015 y 2025 hay unas 100.000 hectáreas más contabilizadas con este producto leñoso. La secretaria general de la Asociación Cordobesa de Almazaras Industriales (Acora), Macarena Sánchez, indicó que una de las causas de esta expansión del olivar hay que buscarla en los mayores niveles de rentabilidad de estas explotaciones. Desde su punto de vista, esta situación «es más evidente en los sistemas de cultivos superintensivos, pues reducen sustancialmente los costes de producción». Esta responsable técnica apuntó también al hecho de que 2los agricultores apuestan cada vez más por un tipo de plantación con una mecanización más intensa, algo que también da respuesta a los problemas de falta de mano de obra que sufre actualmente el campo, no solo para la recolección, sino también para otras labores como puede ser la poda o la aplicación de tratamientos fitosanitarios«. Por su parte, el presidente de Cooperativas Agroalimentarias Cordobesas, Rafael Sánchez de Puerta, incidió en el factor de la rentabilidad para explicar el crecimiento del sector olivarero , un aspecto en el que también «influye el progresivo descenso de las ayudas provenientes de la Política Agraria Común (PAC)». Sin embargo, a su juicio, esta mayor superficie no se ha ido traduciendo en una mayor producción, sobre en todo en las explotaciones de secano. Cabe preguntarse ante estas estadísticas si se puede estar generando una especie de «burbuja» del aceite de oliva. «Claro que existe ese peligro», según aseguró Sánchez de Puerta, quien subrayó que, como consecuencia de los años de sequía que se registraron a finales de la pasada década y en el primer cuatrienio de la actual,«las producciones han estado muy contenidas, de manera que cuando llegue una campaña con una mayor cosecha puede que estemos asfixiados para darle salida, por lo que hay que seguir abriendo nuevos mercados con cierta estabilidad». Por el contrario, la representante de Acora opinó que «creo que existe mercado suficiente para crecer, además de que el consumo mundial de aceite de oliva cuenta con un amplio potencial de crecimiento, por lo que no pienso que se esté entrando en una 'burbuja'». En este sentido, consideró que la superficie de olivar seguirá creciendo en los próximos años «mientras que el cultivo sea rentable ». Por su parte, el también director general de Dcoop auguró que el área sembrada con este cultivo leñoso «continuará aumentando porque hay productos, como es el caso del cereal, que van a desaparecer si no cambia la política comunitaria». En el caso de los herbáceos, el Esyrce revela que su espacio se ha reducido en casi 36.000 hectáreas en los dos últimos lustros. Dentro de este ámbito sobresale el retroceso superior al 37 por ciento correspondiente al trigo. Los cultivos industriales han sido otros de los damnificados, especialmente el algodón y el girasol, con una superficie que ha mermado un 40 por ciento desde 2015 en lo que se refiere al primero de los productos y se ha quedado a la mitad en cuanto al segundo, que mantiene actualmente poco más de 20.000 hectáreas en activo. En el caso de los cítricos la estabilidad ha sido su nota dominante con un área que se ha mantenido en torno a las 12.000 hectáreas repartidas por la Vega del Guadalquivir . Los datos del departamento encabezado por Luis Planas (PSOE) inciden en el estancamiento del regadío en la provincia de Córdoba. El pasado año finalizó con 128.706 hectáreas con dotaciones de agua. Son 1.651 menos que en 2024, siendo el olivar el cultivo predominante en este tipo de explotaciones al acaparar el 73 por ciento del total. El peso del área con plantaciones de riego se queda levemente por debajo del 20 por ciento de las 655.290 hectáreas de tierras de cultivo que había en Córdoba en el anterior ejercicio. Se da la circunstancia de que esta ratio es sensiblemente inferior a la correspondiente a la comunidad autónoma (30%). El bajo nivel de estas explotaciones en Córdoba respecto a otros territorios llevó en 2017 a Asaja, UPA, COAG y Cooperativas Agroalimentarias a poner en marcha la Mesa del Regadío para demandar a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) que a la provincia se le aportara 228 hectómetros cúbicos más de agua en base a que es el territorio que más líquido elemento embalsa de la cuenca (casi un 50 por ciento) y a sus reducidos niveles de plantaciones con riego. Esto supondría unas 150.000 hectáreas más de cultivo, sobre todo de olivar. Estas reivindicaciones se dejaron aparcadas en los últimos años debido a la sequía y al maltrecho estado en el que se encontraban los embalses. «Por nuestra parte, nunca hemos abandonado estas reivindicaciones; lo que ocurre es que nos encontramos ante un Gobierno central con el que es imposible dialogar porque su única estrategia en este asunto es denegar los permisos para aumentar la superficie de riego, además de no habilitar las infraestructuras necesarias para aprovechar el agua de las cuantiosas lluvias que se están registrando en estos meses», resaltó Sánchez de Puerta. Junto al olivar, el cultivo que más ha crecido en la última década ha sido el almendro debido a sus precios atractivos para el agricultor. No en vano en 2015 apenas se contabilizaban unas 500 hectáreas de este alimento en Córdoba, mientras que la pasada anualidad eran ya 14.948. Sin embargo, este producto acumula ya dos campañas con pérdida de superficie. En relación a 2024 la bajada ha sido del 12,6 por ciento. Asaja y empresas especializadas en este cultivo achacan este frenazo a la imposibilidad establecidas por la Unión Europea (UE) y el Gobierno para que los productores puedan utilizar ciertos fitosanitarios contra unas enfermedades que han afectado de una manera más persistente recientemente. Hay que recordar que estas plantaciones tardan entre tres y cuatro años en generar su primera cosecha tras un desembolso económico que ronda entre los 15.000 y los 20.000 euros.














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