«Queremos un sitio digno para dormir, que somos personas». Así mostraba esta tarde su indignación Sergio Santos, uno de los vecinos desalojados por el incendio que dejó diez intoxicados y cinco casas arrasadas en el barrio Miguel Hernández en Alicante. Sergio, junto a su mujer y más de una veintena de afectados por el incendio que sí tenían en vigor contrato con la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA) -propietaria del inmueble-, han denunciado a este diario que han sido realojados por la Generalitat en una pensión «sin higiene y con chinches».