Mientras exista el chavismo
En busca de protagonismo, sin el rigor y la prudencia exigibles en el puesto que ocupa como titular de Exteriores, le ha faltado tiempo a José Manuel Albares para anunciar que pedirá a Bruselas que levante las sanciones impuestas a Delcy Rodríguez, en cumplida respuesta –señala– a «un signo de que se está yendo por el buen camino en esta nueva etapa». Se refiere Albares a la aprobación de una ley de amnistía cuya aplicación depende de los tribunales de la dictadura de Caracas y que, incluso en el mejor de los casos, solo podría llegar a reparar una mínima parte del daño infligido al pueblo venezolano por la tiranía que de forma provisional y condicionada por la Casa Blanca administra Rodríguez. Los crímenes de lesa humanidad cometidos durante décadas por el chavismo, buena parte de cuyas víctimas viven hoy en el extranjero, y el atropello sistemático de la libertad están en la raíz de unas sanciones que han de seguir vigentes hasta que la democracia –sin enjuagues coyunturales– regrese a un país que sigue siendo una cárcel para quienes aún lo habitan.