Santander premia la excelencia en la Feria de Santiago 2025
La capital cántabra ha vuelto a demostrar que su relación con la tauromaquia no es un asunto de inercia, sino una apuesta de Estado local con calado institucional. En una gala que desbordó las previsiones con cerca de 300 asistentes, el Ayuntamiento de Santander entregó anoche los galardones de la Feria de Santiago 2025. El escenario, el emblemático Hotel Chiqui, sirvió para que la alcaldesa Gema Igual reiterase un compromiso que convierte al Coso de Cuatro Caminos en un búnker de libertad cultural. Entre el aroma a salitre y la solemnidad del reencuentro, el nombre de Manuel Jesús "El Cid" resonó con la fuerza de quien ha sabido conquistar el norte a base de naturalidad y esa mano izquierda que sigue dictando cátedra.
El diestro de Salteras recogió el trofeo al triunfador del ciclo, un reconocimiento que se suma a los otorgados por las peñas locales a su personalísima forma de entender el toreo al natural. Fue la noche de los contrastes generacionales, donde la maestría veterana de Curro Vázquez, distinguido por toda una trayectoria de seda y oro, convivió con la pujanza de Damián Castaño, premiado como el mejor debutante de la pasada edición. La técnica del jurado, compuesto por especialistas y representantes de las peñas, no dejó cabos sueltos al reconocer también la impecable estocada de Roca Rey y el magisterio a caballo de Diego Ventura, pilares de un abono que ya es referencia absoluta en el calendario nacional.
La noche también sirvió para reivindicar el papel de la crónica taurina en la defensa de la fiesta. Patricia Navarro, responsable de la información taurina en el diario LA RAZÓN, recibió el reconocimiento a la labor periodística por su compromiso con la verdad y su capacidad para narrar lo que sucede en el ruedo con rigor y sensibilidad. En un tiempo donde la información especializada es una trinchera necesaria, el jurado quiso premiar la trayectoria de una de las firmas más respetadas del sector, cuya pluma ha sido testigo y altavoz de los hitos acontecidos en Cuatro Caminos. Su distinción subraya que la tauromaquia necesita narradores que entiendan la liturgia más allá del titular efímero.
En el apartado ganadero, Victorino Martín volvió a imponerse como la mejor vacada de la feria, mientras que el Colegio de Veterinarios puso el foco en la presencia de los toros de Miura, distinguidos por la mejor presentación. Es esa búsqueda de la integridad y el trapío lo que dota de categoría a una plaza que, bajo la gestión de Lances de Futuro, ha logrado batir récords de asistencia y calado social. El reconocimiento a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia por su 120 aniversario, recogido por Antonio Bañuelos, subrayó la importancia de la base genética que sostiene este espectáculo único en el mundo y que Santander protege con celo.
Más allá del confeti y las fotos oficiales, la alcaldesa Gema Igual aprovechó el acto para anunciar que la maquinaria de la Feria de Santiago 2026 ya está en marcha. La inversión municipal no se detiene en los premios; se traduce en ladrillo y albero con la renovación del tendido 2, la construcción de nuevos aseos y una sala de reuniones que modernizará las instalaciones del coso. Es la política de hechos frente al ruido, asegurando que el coso santanderino luzca sus mejores galas para el próximo verano. Santander no solo entrega trofeos; cuida su patrimonio para que el rito siga teniendo el escenario de prestigio que la afición cántabra exige y merece en cada tarde de julio.
Al cierre de la velada, quedó una sensación de optimismo blindado por las cifras de asistencia y el respaldo social mayoritario. La Feria de Santiago se ha consolidado como un pulmón económico para la ciudad, un fenómeno que une la tradición con la modernidad de una gestión empresarial ambiciosa liderada por José María Garzón. Con los carteles de 2026 ya cocinándose en los despachos, Santander se despide de su última gran faena con la satisfacción del deber cumplido y la vista puesta en el próximo mes de julio. La suerte está echada para que la Plaza de Cuatro Caminos vuelva a abrir sus puertas al rugido de una afición que anoche, en el Hotel Chiqui, volvió a demostrar que el toro sigue vivo.
