En 1538 el mariscal Pedro de Navarra ordenó adecentar fuera de la puerta de Bisagra unas terrizas hondonadas usadas como muladares, lográndose una planicie que, en el siglo XIX, se convertiría en el paseo de Merchán. En 1573, Juan Gutiérrez Tello, alcalde mayor de Toledo, también creó para disfrute público un despejado lugar intramuros, junto a la muralla del al-Hizém y los Palacios de Galiana. Así nació la «plaza del Miradero» con sus gratas vistas del Tajo como ya abordamos en un artículo anterior. Su cercanía al centro de la ciudad y su orientación al norte facilitaban la concurrencia en los meses de calor. Esta moda hizo que el Miradero, en el Ochocientos, comenzase a ser un nuevo y moderno...
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