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Urgente: domar a la fiera. Está desatada

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¿Podemos el resto de países hacer algo ante esta oleada de salvajismo de unos gobernantes, Trump, pero también Netanyahu, que se saltan todas las barreras jurídicas y morales? Claro que sí. Por lo pronto, echar de nuestras vidas a unos dirigentes europeos cobardes y pusilánimes, capaces, como la Alta Representante para temas de Exterior, Kaja Kallas, que ha tenido la desvergüenza de no condenar los ataques y culpar a Irán

No hay padre reconocido de la I Guerra Mundial (1914-1918), pero sí de la II (1939-1945): Adolf Hitler, el monstruo. Y ahora, cerca de un siglo después, podemos saber quién va a iniciar, si no conseguimos torcer el brazo al destino, la III: otro fascista, otro tirano, otro salvaje. Donald Trump está a punto de pasar a la historia como el loco que acercó la cerilla al barril del petróleo, con el bombardeo de Irán, más de 90 millones de habitantes, y el asesinato de muchos de sus líderes, ayudado, secundado, empujado por otro criminal nato, Benjamin Netanyahu, el israelí fanático que entre negociar como hacen los seres civilizados -hace miles de años que los humanos sabemos intercambiar ideas- o asesinar a hombres, mujeres y niños, siempre opta por la segunda posibilidad. 

Un ataque de una virulencia extrema, además, sin ninguna cobertura legal, destrozando el orden mundial con actuaciones desorbitadas, despreciando a Naciones Unidas, saltándose a su propio Congreso, sin una explicación del por qué y para qué, mientras mantenía de cara al mundo, con una desvergüenza cósmica, negociaciones con el régimen de Teherán. ¿Era odioso y repugnante el régimen iraní? Por supuesto, pero los crímenes del ayatolá no justifican los de Trump y Netanyahu. ¿Ojo por ojo? ¿Máteme a ese señor que es un delincuente? Ha sido una acción bárbara, sin explicación racional alguna. Quizá la avaricia por el petróleo, como en Venezuela, lo que no sería más que un agravante del delito. ¿El motivo fueron las armas nucleares? Mentira. Aquí mismo nos ha explicado José Enrique de Ayala que en esas conversaciones, apenas 48 horas antes del ataque, “el ministro de asuntos exteriores de Omán, Badr Albusaidi, que ha actuado como mediador, declaró el viernes en EEUU que se estaba a punto de alcanzar un acuerdo, que Irán había aceptado reducir a cero sus reservas de uranio altamente enriquecido, y permitir el acceso total del Organismo Internacional de la Energía Atómica para su verificación, incluso acompañados de inspectores de armas estadounidenses”. Como cualquier delincuente de baja estofa o un capo de la mafia, Trump engañaba a los iraníes, y a todo el mundo, con unas negociaciones absolutamente falsas porque los bombardeos ya estaban programados al tiempo que sus representantes engañaban como truhanes a los negociadores y mediadores, desnudos ante la vileza y la traición de Trump.

En apenas un año, el presidente estadounidense, aquél que quería el Nobel de la Paz, tan despreciado después, y que prometió que nunca iniciaría guerras, ha contribuido de manera importantísima a la destrucción de Gaza, ha dado alas a Putin para proseguir la guerra de Ucrania, ha secuestrado a un jefe de Gobierno de un país soberano y ha asesinado al presidente y a numerosos altos cargos de otro, además de ametrallar a tripulantes de pesqueros en aguas internacionales, entre otras barbaridades, para quedarnos tan sólo en sus relaciones con el mundo. Escribe el editorial de The New York Times que “el enfoque de Trump en Irán es imprudente. Sus objetivos están mal definidos. No ha reunido el apoyo internacional y nacional necesarios para maximizar las posibilidades de éxito. Ha hecho caso omiso del derecho nacional e internacional en materia de guerra”.

Bien. La pregunta es obvia: ¿podemos el resto de países hacer algo ante esta oleada de salvajismo de unos gobernantes, Trump, pero también Netanyahu, que se saltan todas las barreras jurídicas y morales? Claro que sí. Por lo pronto, echar de nuestras vidas a unos dirigentes europeos cobardes y pusilánimes, capaces, como la Alta Representante para temas de Exterior, Kaja Kallas, que ha tenido la desvergüenza de no condenar los ataques y culpar a Irán, el país agredido, “por ser un régimen represivo y criminal”, mientras la presidenta Ursula von der Leyen no hace la menor crítica de los bombardeos y pide moderación a “todas las partes”, esto es, a la víctima y al verdugo. ¡Qué indignidad! Por eso cobra cierto valor la mínima decencia de Pedro Sánchez condenando “la acción militar unilateral de EE.UU” y la negativa a que se utilice la base de Rota para unos ataques ilegales. 

Hay que actuar con energía, diciendo a los asesinos que se han quedado solos. Comunicados oficiales de la Unión Europea de condena firme de los bombardeos, reuniones urgentes de Naciones Unidas, pobre Antonio Guterres, qué época horrible de la sociedad de naciones le ha tocado vivir, llamadas a los embajadores para mostrar el repudio ante la destrucción del orden mundial por unos gánsteres que imponen la fuerza allá donde les pete. Repensarse los acuerdos, no ceder ni un milímetro ante las amenazas de los bárbaros, ya sean políticas o económicas, como la guerra de los aranceles locos, emprendida por el gran loco. ¿Qué esperar de los otros grandes actores mundiales, Rusia y China? De la primera, con Putin embarcado en Ucrania y tratando de pactar una salida al conflicto con Trump, poco. De China, de momento, nada. Ya se sabe que los tiempos de Pekín ignoran el frenesí occidental. Pero Washington sabe que todas estas acciones de amo del universo le traerán en algún momento las represalias chinas. Y pueden ser importantes, sobre todo en la economía si se pone en peligro el petróleo que pasa por Ormuz, vital para ellos. Cuidado con las repercusiones no exploradas por el equipo de Trump, repleto de inútiles e incompetentes, tapadas sus pocas luces por el fulgor de la estrella dorada, un día por aquí y otro por allá. 

Y hay que poner en marcha acciones concertadas de organismos multilaterales de todo tipo, desde los ya citados de alta política hasta los de menor rango. Hay que expulsar de donde se pueda a Estados Unidos y a Israel. Nunca más la actuación bochornosa de Eurovisión. Fuera, no queremos verlos, no queremos que estén a nuestro lado, lavándoles la cara. ¿Quieren un ejemplo? Boicot absoluto al Mundial de Fútbol de este mismo año, al menos a todos los partidos que se jueguen en territorio estadounidense y a la final prevista en el Metlife Stadium, en Nueva York-New Jersey. Lo primero será llevar a cualquier mazmorra que esté libre en Suiza o Italia al canalla de Giorgio Infantino, ese malhadado presidente de la FIFA que entregó el Premio de la Paz a Trump el pasado diciembre. Y luego, el boicot. Tenemos todos los antecedentes que ustedes gusten para iniciar esa acción. Alguno de ellos, quizá el más sonado, fue el impulsado por Estados Unidos contra los Juegos Olímpicos de 1980 de Moscú, por la invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979. ¿Acaso no bastan todos los hechos que antes hemos comentado, Maduro, Irán, etcétera? 

Con todo, es evidente que la reacción verdadera, la que acabe con este desastre, tiene que venir de sus propios países. Parece improbable que los israelíes muevan un dedo, Netanyahu gobierna prácticamente desde 2009 con el beneplácito de sus votantes, que le secundan con fervor, verbigracia, en la tarea de asesinar palestinos a sangre fría. Pero de Estados Unidos esperamos más. De sus políticos no embrutecidos por la ultraderecha demenciada, incluidos republicanos con sentido común - ¿qué va a ser del Congreso, del Senado, si así los ignora? -, de sus instituciones, de sus jueces, de su prensa, aguanta The New York Times, entre otros, y, sobre todo, de una ciudadanía que tiene que entender que su país, en manos de este loco, cabalga hacia el desastre. Ya lo han visto: quien mata fuera, mata dentro, quien rompe el consenso universal, destroza el pacto entre las distintas sensibilidades de un país. Si un día quiso asaltar el Congreso porque había perdido unas elecciones, ¿qué puede hacer para evitar una nueva derrota? Quien roba a su pueblo, como él está haciendo, para dárselo a los ricos o directamente, embolsárselo él y su familia, ahoga a los más desfavorecidos. 

Por cierto, quizá les interese conocer qué piensa la derecha de este país sobre este asunto. Apretado resumen: la portavoz adjunta del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, nos mostró en redes sociales su “admiración por los americanos e israelíes que participan” en la “operación decisiva” con bombardeos en Irán. Feijóo, ya saben, Vox qué decir. Y una muestra eminente de esta prensa que tanto queremos: “Desde ayer, el mundo es un lugar más decente y Trump un presidente infinitamente más respetable”. Eduardo Inda, OKdiario.

Ya, España, claro. Por ejemplo, la sucia campaña contra Zapatero rubricada con esa infame celada en el Senado, ya convertido en el chiringuito del PP para sus venganzas particulares. Le recriminan al Ojo, también, que hoy no hable del emérito. Pues nada, que le alquile un trastero Feijóo en Génova, si gusta, porque la humorada del líder del PP le ha debido dar ardor de estómago a Su Altura, broma que se gasta el mismo Felipe VI, que sólo de pensar en encontrarse con las muletas por la Zarzuela le da sarpullido. Atrévanse, por cierto, a preguntarle a la reina. ¿Qué, qué tal el emérito desayunando todos los días en casa, esas bromas que tanto le gustan? Luego están las elecciones de Castilla y León, importantes, sin duda, pero que nadie tome como anuncio del Oráculo. También podíamos haber hablado de la vacante abierta en las oposiciones a liderar la izquierda muy izquierda tras la tocata y fuga de Yolanda Díaz, pero ya se sabe que hay más días que longanizas. 

Esta semana, por cierto, no tenemos a ningún general de brigada ni arzobispo ni presidente de banco acusado de violar a sus subalternos o subalternas. Ya es un avance. 

Adenda. Da miedo ver a los líderes de Vox cuando se enfadan. Dada la gallardía de sus dirigentes, uno teme que en cualquier momento del y tú más, se saquen las espadas y se reten al amanecer en cualquier descampado de Murcia o Carabanchel. Porque hay que ver como son todos. Y todas. Ortega Smith, Antelo, Espinosa de los Monteros, Macarena Olona, Rocío Monasterio. Vaya carácter. En realidad, si bien se mira, todo parece una discusión tonta. Vamos a ver, ¿en qué organización de corte fascista se lleva la dirección compartida? ¿Un colíder, uno entre iguales, dueto, triunvirato, esto es mío, pero eso es tuyo? Quita p’allá. Dejémonos de moderneces woke, y entendamos que en un partido con la ideología de Vox, ufff, solo cabe la figura del duce (Mussolini), del Führer (Hitler) o el Caudillo (Franco). 

Que nadie piense que dios reparte al tresbolillo la virtud del heroísmo. Un solo iluminado, un solo esclarecido, un solo bendecido. 

O sea, “Abascal, Abascal, Abascal”. 















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