Cada día que pasa las palabras de Liliana y el ejemplar funeral de Huelva por las víctimas del desgraciado y trágico accidente de Adamuz aíslan más al presidente-burbuja. La bajeza moral de no haber tenido aún (47 días después) los arrestos de haberse encontrado cara a cara con alguna de las 46 familias que perdieron a un ser querido aquella noche del 18 de enero le perseguirá siempre. Pase a la historia o al banquillo. Aunque todo le importe en el fondo una higa y simule, como uno de esos malos actores que le adulan en la ceremonia de los Goya (ni un solo cineasta se acordó de estas 46 muertes ni se salió del guion establecido), que su dolor...
Ver Más