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¿Se repite la historia? Rodrigo Chaves y Laura Fernández frente al espejo de Figueres y Oduber

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¿Cuán parecidos podrían llegar a ser Rodrigo Chaves y Laura Fernández con los ya fallecidos expresidentes José Figueres y Daniel Oduber?

De entrada, esta parece una pregunta sin fundamento. Físicamente, no se asemejan en nada; tampoco en formación política, cultura ni ideología, y Chaves no tiene nada de la altura estadista que tuvieron Figueres y Oduber.

Pero los lectores se podrían sorprender de la similitud del momento político vivido por los caudillos liberacionistas en la década de 1970 y el de los dirigentes chavistas de la actualidad. Veamos.

Caudillo polémico

Figueres ganó las elecciones del 1.° febrero de 1970 al capturar 295.883 votos (54,8%), mientras que su competidor más cercano, el Partido Unificación Nacional, consiguió 222.372 votos (41,2%). Ese triunfo, Figueres lo interpretó como luz verde para emprender reformas y proyectos.

Pero durante su segundo mandato constitucional (1970-1974), don Pepe provocaría una polémica tras otra, pues su talante de estadista se combinó con una personalidad autoritaria de forma tal que, en la práctica, afectó las relaciones del Ejecutivo con la Asamblea Legislativa.

Entre esas polémicas, se pueden citar las dos veces que Figueres salió del país sin el debido permiso de la Asamblea Legislativa.

Una ocurrió el 15 de abril de 1972, cuando se dirigió a Cabo Kennedy, en Florida, a presenciar el lanzamiento de la misión espacial Apolo 16 y se mofó de los diputados que no consintieron el viaje, al decir que el país no se iría a la bancarrota durante su ausencia.

Luego, en diciembre de ese mismo año, Figueres visitó Nicaragua, otra vez sin permiso legislativo y cuando fue cuestionado, espetó que, “si era por el bienestar de Costa Rica”, él se ausentaría del país las veces que fueran necesarias sin permiso de la Asamblea Legislativa.

La otra fuente de revuelos fueron dos oscuros inversionistas internacionales a los que se vinculó con Figueres: Clovis W. McAlpin y Robert Vesco.

Así, a mitad de 1973, cuando se producían escándalos cotidianos vinculados con dichas figuras, Figueres respondió de esta manera al emplazamiento a los vicepresidentes de la República por parte de 22 catedráticos de la UCR, quienes querían que se juzgaran las actividades del presidente con Vesco:

“Son unos profesorcillos. ¿Quién se va a ocupar de ellos? Pobrecitos. Andan desesperados por figurar. Son dignos de lástima”.

La sombra

Daniel Oduber ganó las elecciones presidenciales del 3 de febrero de 1974. Obtuvo 294.609 (43,4%) de los votos emitidos, mientras que el Partido Unificación Nacional capturó 206.149 (30,4%) sufragios.

Al ponerse la banda presidencial, Oduber no señaló –como Laura Fernández– que fundaría la “tercera república”, pero sí dijo que llegaba al poder en un momento de crisis y que se comprometía a dar forma, de la mano de la sociedad costarricense, a la Costa Rica que llegaría al siglo XXI.

Con lo que quizá no contaba Oduber era con que su presidencia estaría bajo la sombra del otro caudillo liberacionista.

Antes de entregar el poder en 1974, Figueres invitó a un grupo de periodistas a su finca “La Lucha” y allí les dijo que él era “un político prestado”, por lo cual, durante el gobierno de Oduber, no intervendría en nada. “Y solo si me piden ayuda, acudiré”.

Oduber no le pidió ayuda a Figueres, pero el caudillo se empeñó muy pronto en dos empresas muy lejanas de su finca.

Primero, en impulsar una reforma constitucional que le permitiera volver a postularse como candidato a la presidencia de la República y, cuando eso no se pudo, en apoyar la precandidatura dentro del PLN de su amigo íntimo y colaborador Gonzalo Facio, para las elecciones de 1978.

Cuando sus proyectos políticos no cuajaron como él lo quería, Figueres dio polémicas entrevistas a periodistas internacionales, con las cuales se insinuó el financiamiento de la campaña de Oduber con dinero de Vesco o la institucionalización de la corrupción a partir de otorgar dádivas a políticos nacionales para aprobar proyectos.

Todas estas acciones del caudillo tuvieron repercusiones directas en la administración liberacionista de su sucesor, hasta un punto tal que Oduber decidió comunicarle a la prensa que no mencionaría más a Figueres, ni respondería a sus declaraciones públicas.

Personaje de la década

En diciembre de 1979, La Nación realizó una consulta en la que participaron su director, jefes de Información y redactores para escoger al “personaje noticioso de la década”.

No resultó ninguna sorpresa que Figueres fuera la persona elegida, pues, claramente, había marcado esos diez años: primero, con su segunda administración constitucional, y luego –y a pesar de Oduber– con su sombra extendida tanto en sus herencias institucionales como en la presencia de Vesco, las discusiones sobre la reforma constitucional para permitir la reelección presidencial y sus declaraciones dentro y fuera del país sobre la corrupción.

El caudillo liberacionista no parecía estar dispuesto a que, por su edad, lo dejaran fuera de la política y, más bien, se reclamó como el centro de atención de la política partidaria y nacional.

¿A quién podrían elegir los redactores futuros de La Nación como personaje político de la década de 2020? ¿Le pasará a Laura Fernández con Chaves como a Oduber con Figueres?

Hasta ahora, no conocemos el proyecto país de la presidenta electa, pero sí estamos muy bien familiarizados con Chaves y su talante, y todo sugiere que no dejará de ejercer todo su poder y lo impondrá cuando sea necesario.

Contrario a Oduber, Fernández sí quiere a su antecesor muy cerca –o eso ha sugerido– y hasta ha ofrecido nombrarlo ministro de la Presidencia.

A diferencia también de los diputados liberacionistas de 1974-1978, quienes se opusieron a la reforma constitucional que anhelaba Figueres, los legisladores chavistas del periodo 2026-2030 parecen llegar entrenados para promover cambios, entre los cuales estaría ese que permitiría a Chaves regresar al poder en 2030.

De esta manera, con Chaves marcándole el paso a la nueva presidenta, no habrá manera de que Fernández tenga su propia legitimidad y, más bien, es posible que la sombra de su mentor la termine aplastando.

Casi al inicio de El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852), Marx apuntó una frase que inmediatamente se volvió lapidaria:

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.

A como pintan las cosas, no deja de ser una ironía que la Costa Rica de 2026-2030 repita, pero como comedia, la puesta en escena de 1974-1978 y que el chavismo se vuelva una farsa de aquel liberacionismo.

david.diaz@ucr.ac.cr

David Díaz Arias es profesor catedrático de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica (UCR).















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