No hay duda alguna de que las declaraciones de
Xavi Hernández a ‘La Vanguardia’ han marcado esta campaña electoral hacia la presidencia del Fútbol Club Barcelona. No hay duda tampoco de que
Leo Messi ha entrado en campaña.
Las alegaciones del ex entrenador del Barcelona sobre las trazas de
Joan Laporta y su entorno no les dejan en buen lugar. Mentiras, manipulaciones y trampas no son la forma en la que debe dirigirse el club. El episodio
Messi, sin embargo, es el más grave. Diferentes fuentes confirman que
Laporta vetó su regreso después del Mundial de Qatar para que el argentino no entorpeciera su liderazgo. Un ejemplo claro de que
Laporta antepuso sus intereses personales a los del club.
El regreso de
Messi encajaba. Se reparaba el error histórico de su salida, se le recuperaba como imagen del gran Barça y, económicamente, hubiera significado una pantalla global de valor incalculable.
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