Es inevitable pensar en las elecciones andaluzas, por inercia, como un duelo de PP y PSOE, los grandes rivales de la competición electoral desde hace décadas. Y sin embargo, no es real. El PSOE, como ha sucedido en Extremadura y Aragón, está muy lejos de presentar batalla al PP; y donde aún puede hacerlo, como en Castilla y León, ni remotamente pelea por gobernar, sólo por la honrilla de unos votos más. Cuesta salir de los marcos convencionales, pero ahora ese es un esquema caducado, ya se verá por cuanto tiempo. Esto no va de PP-PSOE, o del bloque de la izquierda contra la derecha. Lo que se ha visto estos últimos días en la batalla castellanoleonesa anticipa lo que...
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