Si algo evidencia el desperdicio alimentario es que no existe un único responsable. Aunque en los últimos años se ha reducido -en parte influido por el entorno inflacionario-, la entrada en vigor el 1 de abril de la Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario «se perfila como un nuevo acelerador y sus principales exigencias surtirán efecto previsiblemente en menos de un mes». Así lo asegura Enrique Porta, socio de Consumo y Retail de KPMG en España. Un cambio que ha sido posible, por un lado, por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores que los ha llevado a compras más racionales, aceptando productos próximos a su fecha de caducidad y reduciendo los excedentes en...
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