La pregunta de Chaves tuvo respuesta y fue masiva: ‘Sí, tenemos miedo’
Fue todo un plantón. El jueves pasado, la plaza de la Democracia se transformó en un aula viva de educación cívica. Costarricenses de todos los sectores, todas las edades y las más diversas banderías políticas, nos reunimos en defensa de la separación de poderes, la independencia del Poder Judicial y la democracia.
Había mucha, pero mucha gente, gente contenta de reencontrarse, reconocerse y descubrir que, en medio de todas las diferencias que nos separan, hay un factor común que nos une: queremos una Costa Rica que resuelve sus problemas y dirime sus diferencias por las buenas, respetando al otro y sin amenazar ni a la gente, ni al Estado de derecho.
Desde el oficialismo se ha querido minimizar el plantón mediante un giro retórico: si el gobierno permitió el plantón sin reprimir, ¿no es esa la mejor prueba de que no vivimos en una dictadura?
Ese es justo el punto: el plantón no se dio porque vivamos ya en una dictadura, sino, justamente, para que no lleguemos a eso. El plantón fue la respuesta a la pregunta retadora de Chaves: “¿Tienen miedo a una dictadura, tienen miedo de que cierre el Poder Judicial?”.
Pues sí, tenemos miedo, y con razón. Las señales son evidentes: los embates contra el Poder Judicial y la Fiscalía, los insultos soeces, amenazas y persecución a los enemigos políticos. Los golpes y ofensas a las instituciones encargadas del control político –como la Contraloría y sus jerarcas–, los ataques constantes a la que llaman “prensa canalla” y el apoyo a la prensa que se pliega. Pero, sobre todo, está el miedo, ese miedo que hace que mucha gente no se atreva a criticar, a cuestionar o a manifestarse.
Nos preocupa que todo eso esté ocurriendo en Costa Rica, pero también nos preocupa porque es de manual y está pasando en muchos otros países, como si estuvieran coordinados por la misma agenda autoritaria y populista. Sería irresponsable no ver estas señales. La amenaza es real y sistemática.
Pero también sería un error creer que todos los que apoyan al gobierno o al chavismo compartan esa pulsión totalitaria. Mucha gente ha apoyado al chavismo por descontento, por desilusión, por hartazgo, y hasta por una sacada de clavo con gobiernos anteriores. Y es ese descontento –que algunos han atizado por décadas desde sus tribunas– el que hoy aprovechan para promover su propio sueño autoritario.
El reto no es fácil: la defensa de la democracia pasa por enfrentar la polarización, los insultos y el miedo; pero necesita también recuperar la ilusión de construir un país en el que las oportunidades son realmente para todos, no para unos pocos; un país que se toma en serio ese descontento y se compromete, no con el arrebato autoritario, sino con escuchar e integrar a quienes hemos dejado atrás. No puede haber dos Costa Ricas.
Con este primer plantón, empezamos a perder el miedo. Más que meras protestas, los plantones deben convertirse en verdaderas fiestas políticas que apelen no solo a la defensa racional de una democracia al servicio de la gente, sino a su defensa emocional. Por eso, más que con los discursos o proclamas del jueves pasado, me quedo con la emoción que nos embargó a todos al cantar, juntos, la Patriótica y el Himno Nacional.
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).
