Serénense los espíritus ardorosos que en ciertos ámbitos de la derecha se agitan a la espera de que acabe pronto el luto oficial para empezar a pedir cabezas. Paciencia, paciencia; esta rara colaboración entre las autoridades no es más que una tregua tras la que volverán el ruido, la furia y los reproches que la política lleva en su naturaleza. Y es lógico y justo que así sea, como es correcta esta reacción mesurada mientras aún permanecen sin identificar o sin hallar bastantes víctimas de la tragedia y mientras los expertos buscan una razonable explicación técnica. La mayoría de la gente lo prefiere así, aunque algunos no lo crean, y no viene en absoluto mal que los dirigentes públicos se...
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