Quienes hemos pasado por las aulas, y hemos tratado con menores de edad, o hemos debido afrontar la difícil tarea de educar a nuestros hijos, sabemos que, ante cualquier conflicto, el niño se defiende con rapidez diciendo: «Yo no he sido». Se trata de una defensa automática, debida a dos motivos: al miedo del niño a ser víctima de una injusticia, o al instinto de huir de cualquier responsabilidad, que pueda llevar aparejado un castigo. Eso, que es normal en un niño, se va neutralizando con la madurez, al adquirir el sentido de la responsabilidad. Sin embargo, causa pasmo que llevamos dos semanas asistiendo a un festival del «yo no he sido», pero no protagonizado por niños, sino por personas...
Ver Más