A pesar de que la creencia popular puede ser de que el mal aliento viene asociado a una higiene inadecuada, la odontóloga Elisa Ravojc Fernández aclara que no siempre es así. «Cuando dormimos, la boca se seca y produce mucha menos saliva. Sin saliva, las bacterias se multiplican y al despertar aparece ese olor tan fuerte», señala la especialista. Este tipo de halitosis matutina es totalmente normal, pero si el mal olor persiste durante el día, podría ser señal de un problema más profundo. La halitosis afecta a una de cada tres personas en algún momento, y sus causas más comunes no siempre están directamente relacionadas con la limpieza dental. Entre ellas se encuentran la sequedad bucal -frecuente en quienes respiran por la boca, roncan o toman ciertos medicamentos-, las caries o infecciones de encías, y problemas digestivos o metabólicos como el reflujo gastroesofágico o la diabetes no controlada. La experta advierte que el déficit de saliva es un factor clave, ya que este fluido neutraliza los ácidos y controla el crecimiento bacteriano. «Si quieres evitar el mal olor, duerme con la boca cerrada, se te resecará menos la boca y tendrás menos bacterias», recomienda la experta en un vídeo publicado en Instagram. Además cabe recordar no olvidar la limpieza de la lengua, que puede albergar hasta el 60% de las bacterias implicadas en el mal aliento. Para prevenir la halitosis, los expertos aconsejan hidratarse bien, evitar el tabaco y el alcohol, reducir el consumo de alimentos muy condimentados y utilizar colutorios sin alcohol que mantengan la mucosa bucal protegida. También es importante visitar al dentista de forma regular: a veces, una simple limpieza profesional o un ajuste en la dieta puede marcar la diferencia. En casos persistentes, un estudio odontológico y médico completo puede revelar si el origen del problema está en la boca o en otro sistema del cuerpo. El mal aliento no siempre es cuestión de higiene; es una señal que no debemos ignorar.