El número de víctimas mortales tras el paso de la depresión Kristin por Portugal ha aumentado a nueve, según confirmaron las autoridades. La última víctima es un hombre de 74 años que falleció en la madrugada del domingo en Leiria tras inhalar humo provocado por el uso de un generador eléctrico en el interior de su vivienda, en un contexto de prolongados cortes de electricidad. Este fallecimiento se suma a otros registrados en los últimos días, varios de ellos relacionados con accidentes durante las labores de reparación de los daños causados por el temporal. El sábado, dos hombres murieron tras caer desde los tejados que intentaban arreglar, una situación que las autoridades consideran especialmente preocupante debido al elevado número de personas heridas mientras realizaban trabajos de limpieza y reconstrucción sin las condiciones de seguridad adecuadas. Las autoridades sanitarias han alertado de que los hospitales, especialmente en la región centro del país, han atendido a cientos de heridos relacionados con la recuperación de viviendas dañadas por el viento. En el hospital de Leiria, en una de las zonas más afectadas, se registraron más de quinientas asistencias en los últimos días. Quince personas permanecen hospitalizadas por intoxicación provocada por el uso de generadores eléctricos. Este domingo llegaron a Leiria, procedentes de España, 170 generadores para reforzar el suministro de emergencia. Decenas de personas hicieron fila durante horas para poder adquirir uno, aunque la mayoría se agotaron poco después de su llegada. La depresión Kristin golpeó con especial intensidad el centro y norte de Portugal, con rachas de viento que superaron los 180 kilómetros por hora y provocaron la caída masiva de árboles, el desprendimiento de tejados y graves daños en infraestructuras. Miles de viviendas quedaron sin electricidad ni suministro de agua, una situación que en algunos municipios aún persiste de forma parcial. Ante la gravedad de la situación, el primer ministro portugués, Luís Montenegro, ha presidido un Consejo de Ministros extraordinario en Lisboa. Tras la reunión, el Ejecutivo anunció un paquete de medidas urgentes para hacer frente a las consecuencias del temporal y apoyar a las personas afectadas. Entre las decisiones adoptadas destaca la apertura de una línea de crédito de 2.500 millones de euros destinada a familias y empresas que hayan sufrido daños materiales. El Gobierno luso aprobó también una línea específica de apoyo a la reconstrucción de vivienda propia y permanente, con ayudas directas de hasta 10.000 euros por hogar. El Consejo de Ministros decidió además prolongar hasta el próximo 8 de febrero el estado de calamidad, lo que permite mantener movilizados a todos los recursos de emergencia y agilizar procedimientos administrativos. Según el primer ministro, esta medida es necesaria ante la previsión de nuevos episodios de lluvia intensa y el riesgo de inundaciones en varias regiones del país. En su comparecencia, Montenegro afirmó que el Gobierno «hizo todo lo que era posible para prevenir y poner a disposición todas las fuerzas necesarias» frente a una situación cuya evolución, aseguró, no era posible anticipar. Añadió que el Ejecutivo mantiene contactos con la Comisión Europea para evaluar mecanismos adicionales de financiación que permitan reforzar la respuesta a la catástrofe. Las críticas a la gestión política del temporal se intensificaron tras las declaraciones de la ministra de Administración Interna, Maria Lúcia Amaral, quien afirmó que la situación provocada por la depresión Kristin debía ser entendida como «una oportunidad para aprender». Las palabras de la ministra fueron recibidas con malestar por parte de la oposición y de algunos responsables locales, que consideraron el comentario inoportuno ante el número de fallecidos. El Ejecutivo defendió a la ministra asegurando que se refería a la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención y respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos. Según datos oficiales, todavía hay alrededor de 167.000 viviendas sin suministro eléctrico. En el terreno continúan desplegados cerca de 34.000 operacionales, entre efectivos de Protección Civil, bomberos, fuerzas de seguridad y Fuerzas Armadas, con el objetivo de garantizar la seguridad de la población. Protección Civil mantiene activas las alertas por el peligro de nuevas inundaciones, deslizamientos de tierra y derrumbes, especialmente en áreas próximas a ríos y cursos de agua. Se prevé una subida significativa de los caudales del Tajo y de sus afluentes, lo que podría afectar a municipios del área metropolitana de Lisboa. En el centro del país, la crecida del río Mondego a su paso por Coimbra ya ha obligado a evacuar instalaciones de forma preventiva. Las autoridades recomiendan retirar vehículos, bienes y animales de las zonas inundables y evitar la circulación por carreteras con acumulación de agua. También aconsejan preparar una maleta de emergencia con documentación, medicamentos, dinero y artículos esenciales, y mantenerse atentos a los avisos oficiales emitidos por Protección Civil y el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera. En la localidad de Vila de Rei, en el distrito de Castelo Branco, al menos doce personas tuvieron que ser retiradas de sus viviendas por precaución, mientras se evalúa la estabilidad de las estructuras afectadas.